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LA SEMANA DEL OBRERO í ov que íJiccK qiic te casas V quieres d e mi Coüíncjos, como lioinbre ¡irAcUcfi y mártir? l u e s s i los tomas YO j u r o que te nrrepienlvs Se Tiiiccr scmeiante cosa. I ñ semana di? I obrero es un t -mióiuetro; anotü y escutha. pa q u e te ayas e n t e r a n d o lo que es íiloria: líl lunes, hernioso día, estd contenta la esposa y te pone una g r a n cena de patatas, ¡alcachofas un cuarterón de c a r n t r o y el vino que se te ítntoja. Martes: bacalao, patatas. alsjo seria la seíiora y menos vino q u e el lunes Miércoles: iatat; Ls soliis, medio cnartíUn de vino: A la parienla ln ridonia nn morro conio uu eml udo; epítetos, palabrotas y Toliira de vajilla. El jueves, pan duro en sopas; la buhardilla triste y sola, el ¡grillo paíianilo ducas, la eama sin una colcha V el a t o por los tejado? Hmpu ndo lo qnc Uis irpiifas dejan al fresco; ¡el deliriof eí hambre! ¡lis bancarrota! ¡11 Silbado, pa el obrero siempre el silbado es de gloria; Irií te día el que se pasít Uasla la seis que se cobra; sales contento y uf; mo con los prrr- f ¡i que ambicíonus y se te presenta lui cliico con carta de tu señora q u e d i c e -Q u c n d o Pacoi estoy postrada y llorosa; ven pronto, sin ti no vivo; lo d e a y e r ha sido bruma; si has cobrao no te lo astcs. que verás, verás ithora o u é bien lo gasta contigo ésta que le quiere, Lola. Y, claro, jqué vas á bacerle? vas, la vesj la mimas, Uoras. el hocico va en anniento, la habitación silenciosa, el botijo á lodo pasto, el vino con cuenta- gotas; á la uinjcr la da uu cúlien de hambre que se vuelve loca, pidiendo 3o r los pasillos la separación forzosa. Viernes: viernes de doloresva no te quedíL ni mota; en cuanto despunta el día se reproduce la bronca; ella se va con su madre, mientras que yo le doy coh al tabernero cíe al lado a que me fíe dos copas y la vigésima parte de un cocido y u n a rosca; la tartera arrinconada. Ví lr C la suegra te llama rérjuro! ella te mira animosa, y el íin il son dos chuletas de HaiTÍouuevOf cogorza y á la cama todo el mundo. Dominico, día de moda, g r a u alniutrzo en las afueras, una cena suntuosa; la parienta le hace mimos, la suegra le hace carocas; eres el y e n i o m i s í ñeno de la creación; la cosa tcnuina con tres cafcses eij San Milliln; echan gotas que A la suegra la hacen p u p a y á la mujer la sofocan. y h a y qiie llt- varlas al catre d púnaos; esta es la historia. Con r ne mira si te casas, no te toque u n a yazmoña que te aborreíca los viernes y te quiera cuando cobras. ¿Y cuando no tiés trabajo? -jVaya u n a pregunta tonta! P u e s cuando no se trabaja tampoco se tiene esposa. 1 ANTOMO CAST- RO