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i Iriimfo d e su idolatiada ami i: es m a d a m a d e Lamballe. que cou mucho sobresalto dice á la Delíiuíi: -Scíioran basta veros par: i amaros. Al oírlo, un diiJce recuerdo tiembla en lo hondo d e su metnoria, y la princesa pregunta sonriendo aúar- ¿TÍQUeii celos acaso? ¡Oh! no- -contesta la interpelada; -al contrario, me da mucho gusto el veroií tan adorada de todo el m indo. lín esto, la carroza se ha separado y el ücilor obispo de Arras se adelanta hacia los prfucipes: la Delíiua ha hecho u n a a c i o s a reverencia y se v e al prelado mover los labios, accionar i n d i n a r s e alzarse, volverse á incUuar, bajar la L abcí. i hacja a q u í y n a d a alian d c s b a d í n d u s e en salutaciones amables y rápidas: cada vcx que mueve la cabeza, sus dos manos abiertas se alírjan y se acercan como si lanzase al viento ramJtos de flores invisibleslin sepuida el cortejo de las mucliaclias vestidas d e blanco se pone en m a r c h a con paso mecánico, militanucnte. Las dos illas pequeñas, bajo la direccidu de obispo, dan tres pasos al frente y se paran en seco, ofreciendo á la Dclfina un enorme ramillete y n n a bombonera de porcelana d e Arrníi cuu dibujo de palmas azules. María Anlonieta se inclina y besa la frente de IÍLS do? niñas. Estallan atronadores vivas, Luis se vuelve v se descubre con gravedad, y la reina futura, con adenulu coquetóu, l: tU 7- a nn alejare y a m i s toso saltido con la p u n t a de los dedos, diciendo á la de Lamballe: ¡Qué herniosa es la amistad del pueblo! -Y Ineffo añade; -Toma este ramilletCn q u e me pesa mucho. De repente se echa á reír y a ñ a d e en voa baja: -Mira qUc apviros está pasando el pobre Delfín con ese cuello tan apretado. En efecto, Luis parece un tanto incómodo, y de vez en c u a n d o alí a a barbilla y echa la eabeza hacia giras para evitar el sofoco que el cuello le produce, -Mas ya uo se le ve; ya h a entrado en la iglesia y en DOS d e el todo el cortejo. E el antiquísimo castillo de Arras, en un salón grande y obscuro, dos sillones puestos sobre un entrado esperan á los ilustrcii huéspedes.