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que se yergue, se arrodilla, tiembla, se abate suplicante ó se alza amenazadora? No diréis que le falta voz. La fuente recomida y destrozada le presta su múltiple voz, toda la gTaa iiiosa armonía de sus caños y sus grietas. Mirad, de. sde aquí, frente á la luna, y veréis á través del faritasma aíjaf. l grupo de amapolas en lo alto del jarrón deshecho. ¿Es sangre T u Parece que todo ese vago cuerpo se baña á veces en una trémula llamarada roía. Es como el ak: i2 de una estirpe aprisionada en el viejo solar. Y lo es, lo es, porque esa quimera vive Es la ca- ne sacrificada a nuestros Manes desventurados. quimera e... Í S la ca ue 1 evP k H r í, N TM -Q íso escudriñar el misterio éntrelas leyendas del linaje oídas en la infancia como un canturreo adormecedor, y olvidadas en la iuveiitud como un fardo inútil de falsapedrería. Y al cabo, registrando papeles borrosos y ifbros gastados por a intoe p aÍ rsíras: deshilvánala irónica una pajina d r f m á t í a de alío n- ÍÜ V la Ascensión de Nuestro Señor J. C, vino don Fernando Piraentel con hombres de su casa a Qon Juan de Castro, su sobnno, para le honrar y visitar. Pidieron al dicho don Juan la esclava Man ZZr i r T J i 1 í J a li bo de la dicha escirvafpara le deiaquLr deservicio de Dios que un tan gran linaje se desbaratase, parando en tal ruindad y d n r i f l t Pinientel apretó n la entrega, pareciéndole que por conjuros y bebedizos de la r i o S 1 f n y sabidos por los nfieles, abandonaba don J u a ¿honra y hacienda y daba treguas á lli TM f P? P tí se al turco, y así como ya le vieran fiólo y llenos en el 1, t defensión, dos hombres de la casa de Pimentel buscaron á la esclava y la de onaron en el huerto, sm que declarase donde estaba el hijo ni qué había sido de su persona e o aron MI U corridos caso don i aan con doña María Pimentel, de la que hubo á don Alvaro y á doña aíSnrra. P e suceso que acaecíó reJptT. l hn nes, en que alguna digna abuela guardaba recuerdos de amor y recetas pa. a hacer guisos y confituras, vió mi tío una lacónica nota marginal que decía Viernes por la mañana se empezó á hacer la fuente en medio del iardín. Dice el maestro Roselli! S o ver cuando esté acabada y suenen los caños como un órgano Se ha Z p u e s t o en e r da iSedo una esclava que ahorcó á un mi abu %lo. Yo creo quedes mentkal En otra nota, al final del horario, de letra más juvenil se lee este lamento doloroso: Uanana voy al convento: no saldré ni viva ni muerta. ¡Qué pena teng- o de deiar estas cosas Ano b hice correr la fuente y vi al fantasma. Cantaba cosas d e amor, y vi q l e t e n í a s a n e ¿Será a 1 u: f o V X r o c S S f o l L f f s i e m P f iuisiera enir así, e í f o r m á í e n f e K ha e fattl untoTo dfpfebe. f desesperada de una estirpe que ansia vivir: ¡Nos D I B U J O S DE MÉNDEZ BRINCA JOSÉ NOGALES