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Iliwilf Q t o n n B B n a d n n D R p c o o o n D La gente de la aristocracia frecuentaba entonces dos tertulias con especial predilección: la de la condesa- duqiiesa de Osuna y de B navente, que recibía en su palacio de la Cuesta de la Vega á lo más rancio y linajudo de la nobleza- y la de la marquesa de Branciforte, que era de un carácter más ecléctico, y á la que concurrían los diplomáticos extranjeros y algunos literatos. La primera tenía un carácter eminentemente realista y se marcaba en ella la tendencia contraria á Godoy, que había de ir tomando vuelo hasta derrumbar con el tiempo al famoso favorito. La segunda, por el contrario, era favorable al príncipe de la Paz, cuyos partidarios concurrían allí mucho. En el palacio de la Benavente, los ídolos ensalzados eran los príncipes de Asturias, y en especial la princesa, la joven esposa del heredero del trono, de cuyo talento contaban maravillas los cortesanos. En casa de la Branciforte gozaba de gran predicamento el embajador de Francia, general Beurnonville, al que Godoy trataba cou gran consideración, deseando entablar con él relaciones políticas para, contar en sus empresas con el apoyo de Bonaparte. Al comenzar el año 1803, el primer cónsul y su esposa Josefina, sin abandonar por completo la Mal Maison, se habían instalado en Las Tullerías, donde la hermosa criolla recibía ya con aparato de reina. Josefina tenía en aquella época cuarenta años, y aunque su juvenil belleza se hallaba un tanto ajada, se arreglaba con tanto arte, sonreía con tanta dulzura y se vestía con tanta elegancia, que no dejaba de ser todavía seductora. Tenía por dama de honor á la condesa de Remusat, señora de gran talento, muy ducha en las lides cortesanas, y que estaba en correspondencia con la marquesa de Branciforte y con el embajador francés en Madrid, siendo firme apoyo del Príncipe de la Paz cerca de Napoleón. Otra tertulia había, ahora hace un siglo, en Madrid, que era muy frecuentada por los literatos y artistas: la de doña María Lorenza de los Ríos, marquesa de Fuente Híjar, y esposa del subdelegado general de teatros. Esta señora era literata; había escrito dos comedias: M engreído y La sah ¿a, en las que los maliciosos creían ver la mano de Cieníuegos, gran amigo de la autora. Máiquez, que ya había vuelto de su viaje á Francia, y que con el estreno del Otello, en i.o de Enero de 1802, había alcanzado gran fama, frecuentaba esta tertulia con su amigo el tenor Manuel García, que electrizaba al público que acudía á escucharle en el teatro de los Caños del Peral, que hacía competencia á los de la Cruz y del Príncipe. En el primero de estos dos actuaba la Bermeja, y en el segundo Rita Luna, que era la que más y más entusiastas partidarios tenía. Se publicaba en aquel tiempo, dos veces por semana, un periódico titulado Regañón general, que se ocupaba principalmente de cuestiones literarias, y especialmente de teatros. En lo referente á espectáculos no sé estaba mal en Madrid el año 1803. Los devotos vivían como el pez en el agua, entre rosarios, procesiones, novenas y otras funciones de iglesia que llenaban los numerosos templos que había en la coronada villa, y eran pocos los espíritus previsores que se preocupasen de los sucesos que conmovían á Europa y habían de venir muy pronto á conmover hondamente á nuestra patria. KASABAL ORLAS DE VÁRELA