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1 n i i m ni r r r r rrr rr rr ÍÍJLCE CIKKC i KÍOS La coronada villa. -Salones aristocráticos y salones literarios. -Espectáculos y devociones. r f oy hace un. siglo- -esto es, el año 1803 de la Encarnación de Ntiestro Señor Jesucristo, el 7002 de la Creación del mundo, el 4760 del Diluvio universal, el 2556 de la fundación de Roma, el 4047 de la de España, el 3972 de la de Madrid, el 221 de la Corrección gregoriana y el 4.0 del pontificado del Santísimo padre Pío VII, -hacía dieciséis que reinaba en España y sus Indias, pues teníanlos entonces extensas y ricas posesiones al otro lado de los mares, S. M. el Rey D. Carlos IV, que había nacido en Ñapóles el 19 de Noviembre de 1748. La familia real se componía de la reina doña María Luisa, nacida en Parma el 9 de Diciembre de 1751; de su hijo el príncipe de Asturias D. Fernando, que reinó con el nombre de Fernando VII; de la primera esposa de éste, la princesa de Asturias doña María Antonia, hija de la famosa María Carolina, reina de Ñapóles; del hijo segundo de los reyes, el infante D. Carlos María Isidro, que nos había de causar después tan terribles males disputando la corona de España á su sobrina la reina Isabel; del hijo tercero de los reyes, el infante D. Francisco de Paula; del infante D. Antonio Pascual, el que se despidió en una ocasión solemne de los españoles hasta el valle de Josafat, y que era hermano del Rej y del sobrino de éste, el infante D. Pedro Carlos Antonio. Las hijas de SS. MM. se habían colocado fuera de España: la mayor, la infanta Carlota Joaquina, estaba casada con el príncipe heredero de la corona de Portugal; su hermana María Luisa era reina de Etruria, y su otra hermana María Isabel había dado su mano al príncipe Francisco Jenaro, duque de Calabria, heredero entonces de la corona real de las Dos Sicilias, que sufrió tantas vicisitudes al comenzar el siglo. Madrid estaba en aquella época mucho peor que le dejó Carlos III, pues las disposiciones de policía urbana adoptadas en tiempos de aquel insigne monarca se habían ido dando al olvido con la facilidad que estas cosas ocurren en España, y las calles estaban convertidas en basureros. No había portal, como no fuera el del caserón de algún grande de España vigilado por portero, que no sirviese para la satisfacción de las necesidades más apremiantes de los vecinos de la coronada villa. La camarera mayor de la reina, marquesa de Montealegre, se había quejado al corregidor D. Torcuato Antonio Collado de los mil apuros que las damas de S. M. pasaban para hacer que sus sillas de manos llegasen á Palacio por los desmontes y barrancos que rodeaban la inorada de los reyes, pero ó poco ó nada se había hecho para remediarlo; y si esto sucedía en las inmediaciones del Palacio Real, figúrese el lector lo que ocurriría en otros sitios de la corte. La mejor cuidada era la calle de Alcalá, donde vivían los embajadores y algunos grandes de España en casas de piso bajo y principal que ocupaban gran espacio, pero desprovistas por completo de gusto arquitectónico. I En tina de ellas, de anchísimo zaguán, vivía la marquesa de Branciforte, señora de origen italiano, pero naturalizada en España y de tanta hermosura como talento. Era dama de la reina, y gozaba, según se decía, de la confianza de S. M. que la distinguía mucho y la había concedido la recién creada banda que llevaba su augusto nombre, al mismo tiempo que á la condesa de Aranda, á la duquesa de Medinaceli, á la condesa de Benavente, duquesa de Osuna y á otras damas de lamas esclarecida nobleza.