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LENGUA TRUFADA 1 amada Restituía: Aquí te envío la respetuosa carta que á tu tío y tutor don Urbano le dirijo pidiéndole tu mano. Como es un académico cargante que no admite una broma y se pone furioso en el instante que uno ataca los fueros del idioma, en culto le dirijo la misiva, ya que quiere que en culto se le escriba. Todo el año pasado no cesó de llamarme mal hablado. ¿V por qué? ¿No te acuerdas. Restituía? Pues porque un día le llamé viruta. ¡Qué nervioso le puso esa palabra! ¡Si está el pobre más loco que una cabra! ¡Es u s t e d u n estólido. u n nescie 7i te! me dijo, y yo se lo aguanté prudente. Hoy que empieza año nuevo, vidanueva, Voy á darle una prueba á tu apreciable tío don Urbano de que como él domino el castellano. El, que la da de sabio y erudiío, descifrará lo escrito. Por algo es académico y pedaníe. (De acá no íiene nada el pobrecito; pero demico íiene lo basíaníe. Ahí va la caria. Dásela al instante, y sabes que te quiere tu Pepito. Respetable don Urbano, d e l o s s a b i o s non plus ultra, no es este pliego una plica, es solamente una súplica. Y pues á usted nuestra lengua aderezada le gusta, la trufaré con vocablos, que harán las veces de trufas. Pdvido á usted me dirijo y murrio, porque es la mtirria dolencia de los amantes, si hay en el 2 LV ¡ior yactura. JVb me dé con la de rengo y haya luego una repulsa, que mi corazón no es sáxeo y mi obduración es nrucha. Tiene usted una sobrina que es una joven venusta, ojizarca, y me enamora su hermosa nariz adunca. Por ella paso la vida mando, pues ¿quién no rúa y barzonea, si eS ella mujer que cual sol alumbra? Goce yo de sus destellos y no me deje en la umbra, ni me venga usted con vayas ó cantaletas ó ZUmbas. Yo, de sus encantos prono, no vivo sin Restituía, y con un ¡no! truculento será mi occisión segura. Del amor en la pendiente esíoy en la varga brusca, y perecear no quiero maguer m e maíe la angusfia. Aunque á veces soy vilordo, como quien su mal remusga, noto es mi amor, y no íemo lo que diga un otacusta. ¡Vaya al diablo el sicofante que badomias abulia, y en pecinal írocar quiere las honras más impolutas! Ko me llame usted ribaldo ó nefario, q u e m e añusca; jamás me he dado d la briba, ni ando á la gandaya nunca. (Ninguno podrá gazmiarse de faltas en mi conducta, que soy honrado y no dejo j a m á s l a s chuecas inultas. Sea usíed, pues, el costrivo del q u e extdtaciones busca, y no haya zuiza y acalle á un írisíe pecho que idula. Sea por usíed agible el nexo de mi coyunda, y á quien es amaníe mego no mande usíed á la dula. i Querido Pepe: ¡Vaya un capricho! Al pobre íío vas á maíar, pues no comprende lo que le has dicho, y esíá furioso; ¡no lo ha de esíar! Con diccionarios y textos anda buscando frases ¡Pobre señor! No es á la dula donde te manda. Es... á otro siíio mucho peor. i Me toma el pelo! ¡Esío eS u n bulo! dice ya el íío ¡Pobre de mí! ¡Si hasía prefiere que hables en chulo á que le escribas carias así! ¡Por Dios, Pepilo! ¡Yo íe lo ruego! Mi mano pides, y se acabó. Pero habla claro; no hables en griego, Que lo eníendamos mi íío y yo. No hagas que el íío se desespere. ¡Que mis angustias lleguen al fin! Sabes, mi vida, cuánto te quiere tu Restituía. ¡Adiós, monín! ViTAiv AZA