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CAPTURA DE LA FAMILIA HUMBERT- DAUfilGNAG EVA MARÍA H U M B E R T FEDERTCO H U M B E R T TERESA DAURIGNAC EMILIO DAURIGNAC T A realidad, esa gran noyelista, maestra de Cervantes, de Balzac y de Dickens un millón de veces má. fp J cunda y más fantaseadora que todos ellos, ha dado un desenlace vulgar á la mTn ruoL noveía d aven turas que forjó valiéndose del ingenio y el aplomo incomparables de una m ujer c mo madam: C r n t e r f a u l o r a y actora del archnnverosímil folletín que durante ocho meses ha interesado y conmovido á Francia primeramente y después al mundo entero. Pero pensándolo bien, acaso este desenlace no sea más que provisional; un entreacto, un descanso en la trama inextricable de lá novela, mucho más interesante que las aventuras de Kocambole y que las encarnaciones de Vautrin. La sorpresa y la expectación que en todas partes han causado la captura de los Humbert Daurignac, han sido grandes, tan grandes, que una gran parte del público, para quien las aventuras de esa famiha y sus supuestas peregrinaciones y su fantástica odisea por el mundo constituían un regalo y un goce espiritual, se ha sentido un tanto defraudada al confirmar que los fugitivos Humbert no habían hecho nada absolutamente que se saliera de los términos de lo natural, y que todo su presunto éxodo al través de América, Asia y Oceanía quedaba reducido á un sencillo, breve y cómodo viaje de PaMARÍA PAULINA DAURIGNAC ROMÁN D A U R I G N A C Madrid, como el que realiza cualquier apre able burgués de la calle de Toledo á quien le sobran cinco ó seis mil reales. Y es que los Humbert grandes rpíuTerot ii: t ¡T: 2 ZT -ta toü dfhSís: naria que lo más sencillo, lo más natural, es lo que nadie piensa, presume, ni imagina en casos tales. La hermosa y lozana fantasía de nuestros hermanos los franceses, ¿cómo había de pensar que toda la decantada fuga se redujera á treinta ó cuarenta horas de viaje en el tren? ¿Cómo podía nadie figurarse que toda la familia hubiera de seguir unida y que los individuos de ella apenas habrían de introducir en su fisonom í a j aspecto un cambio notable y aun habían de seguir cultivando sus aficiones artísticas, etc. etc. Lo extraño, lo singular es que no hayan sido descubiertos antes, y el acierto con que la policía madrileña ha seguido la pista indicada por el anónimo en que se delataba Ja presencia de los Humbert pone más de relieve la inhabilidad de los policiacos franceses que durante algún tiempo han permanecido en Madrid sin dar con los que buscaban. Claro está que gentes de cabeza tan segura y tan bien organizada como los l A CASA D E LA CALLE DE F E R R A Z 3 3 E N CUYO P I S O S E G U N D O V I V Í A N L O S H U M B E R T fOT. AJENJO