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1 m Por fortuna, este año parece que en el ánimo de la gente menuda se ha operado una reacción favorable, como se dice en el Congreso. La moda más acreditada en punto á juguetes la constituyen lo que en puro lenguaje baturro se llama los tocinos que vuelan, es decir, los aeróstatos caprichosos de tafetán ó haudruche, rellenos de humo ó de hidrógeno, y que figuran elefantes de tamaño natural, caballeros, señoras, payasos, etc. etc. Obedece, sin duda, este e n t u s i a s m o por los juguetes aerostáticos á la gran preocupación que á chicos y grandes embarga con motivo de las pruebas de Santos Dumont y del triste fin de Severo y de Bradsky. En cuanto á las muñecas, la transformación es radical; ya ninguna chiquilla que se e s t i m e se contenta con una vulgar muñeca de pasta, adornada de una cabeza de porcelana y de ojos de cristal. La bebería é insulsez estereotipadas en aquellos rostros de las muñecas clásicas, que todas parecían la misma y ninguna t e n í a cara de niña, de vieja, ni siquiera de persona humana y viva, han desaparecido; hoy la muñeca parisiense es una ver, dadera señorita, con el cuerpo de trapo, con todas sus naturales coyunturas y con cara de nma, de señorita, de señora mayor, de aya ó ffouvernante, según los trajes y los casos, -b; progreso es evidente. Bendigámosle y deseemos que se extienda á cosas más graves. Amén. l OTOGRAFIAS GRIEAYEDOFF ORLAS DE GASCÓN