Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Sobre las flores tristes de humilde huesa, yo tengo en esta noche puesta mi mesa. Huérfano de sus ojos y de su aliento, lágiimas y oraciones son mi sustento. Desde que aquí descansa mi pobre muerta, mi hogar está sin lumbre, mi cama yerta. Al rayo de la luna mi amor la invita, y cuenta en su sepulcro con mi visita. Para los Reyes Magos hubo una estrella; mí me alumbran todas donde está ella. Y como ya no tengo casa ninguna, del techo de mi casa cuelga la luna. Si al pie de su sepulcro mi frente abismo, ¿qué mejor compañero que el sauce mismo? Unidos por los lazos de la tristeza, él dobla sus ramajes, yo mi cabeza. Y como á un mismo tiempo nos inclinamos, al borde de la losa nos encontramos. Ventanita del Betis ayer abierta; hoy la miro cerrada porque está muerta. Pero como la muerte mi amor no acaba, hoy me escucha lo mismo que me escuchaba. El son de los cipreses es mi salterio; mi hogar las calles blancas del cementerio; y dormida en el sauce la luna llena, la lámpara que alumbra mi Nochebuena. ANTOMO G R I L O