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OMO ofrendíis carifiopas vengo á ofrecerte dos cosas: ¡vale b i e n poco todo ello! u n puñadito de rosas y u n a imagen para el cuello. C Con qué entusiasmo aplaudía los que con malas ideas al estrenuo asistían! Las Musas se sonreían, ¡pero, con rabia, no creas! De esas chicas envidiosas, Eosarillo, no receles. ¡Tú, d e s d e el nacer, reposas sobre u n montón de laureles, entre un puñado de rosas! ¡Que no se bagan ilusiones! ¿Qué m á s quisieran, Rosario, con todas sus pretensiones, que tener las ovaciones que á ti t e esperan á diario? Puedes tranquila dormir en los brazos de tu m a d r e y orguUosa sonreír, que tienes tu porvenir en la frente de tu padre. ¡Alza la tuya serena, ya que tu amor presenció su mejor triunfo en la escena! No tienes m á s que u n a pena, una: ¡Que t e cante yol JOSÉ J A G K S O X DIBUJO DE XAUDARÓ VEYIN Del estreno te enteraste; Ucencia al cielo pediste y alegre te presentaste. En buena n che naciste y en gran ocasión llegaste! Quisiste de orgullo llena compartir la enhorabuena con tu padre; os llamó Dios, y á u n mismo tiempo en la escena os presentasteis los dos. A recoger la victoria más completa de su historia de autor, t u querido padre, y ti i á recibir l a gloria en u n beso de tu madre. Parece que lo estoy viendo... ¡Todo u n público aclamando; tu p a d r e u n susto tremendo; y tn madre suspirando, y las Musas sonriendo I (1) Nacidí la misma iin -hs del estreno en Apolo de Jii pitña- i de rosas.