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r L pacífico y archiconstitucional rey Leopoldo de Bélgica, á quien todo el mundo considera como u n excelente señor, modelo de monarcas parlamentarios y apartados de toda personal iniciativa y de toda resolución poco meditada y aun completamente alejados del mundanal ruido, ha sido objeto de un atentado que toda Europa reprueba, y del que, por fortuna, ha salido completamente ileso. La historia ha sido la misma de siempre; el criminal, un anarquista italiano, hombre de vida borrascosa y desmán- dada; italiano, como todos los anarquistas de acción, j recriado en Londres, como todos ellos también. Lo mismo que todos, alardea de corazón muy tierno y de extraordinaria sensibilidad. Dice que pudo matar al rey á mansalva y casi con seguridad momentos antes de disparar contra él, pero no se atrevió á hacerlo por miedo á herir á algún sol- E 3 S. M, EL REY LEOPOLDO DE BÉLGICA dado de su escolta. Así, cuando disparó, el coche en que iba Leopoldo I I había pasado, y los proyectiles rozaron otro coche, ocupado por algunos ministros y funcionarios palaciegos. EAK importancia concedieron en u n principio los periódicos extranjeros que se dicen enterados de los misterios de la diplomacia europea, á la visita del Emperador de Alemania al Eey de Inglaterra en su real posesión de Sandringham. E n aquellos repuestos y magníficos bosques han pasado algunos días entregados á su pasión favorita de la caza el kaiser alemán, su hijo el kronprinz y algunos personajes importantes de Alemania. Nuestra fotografía representa á los augustos cazadores en el característico traje que usan para las excursiones cinegéticas. Según se ve, en el momento de ser fotografiados, padre é hijo estaban de muy buen humor, M. EL EMPERiDOR GUILLERMO V S. A. EL PRINCIPE IMPERIAL CAZANDO EN EL BOSQUE DE SANDRINGHAM bromeando y riendo. ¿Será aventurado relaFOT. LEÓN BOUET cionar esta actitud con los proyectos matrimoniales que, según se h a sabido, conducían al Emperador á Inglaterra? Dicen los enterados que el príncipe imperial ha ido á vistas, y quizás á esto se reduzca todo el misterio del viaje y de la cacería. Un crimen vulgar, odioso y repugnante, llama en estos días la atención; de la prensa diaria y del público; la muerte de la desgraciada Celedonia Rodríguez, conocida por la Celia. Atribuyese con bastante verosimilitud el homicidio al amante de la interfecta, un señor á quien, según parece y resulta ahora, conoce ó conocía todo el mundo en Madrid. Son infinitos los ciudadanos que ahora afirman haber tenido una gran amis; tad con Gavilanes, lo cual no sabemos qué tendrá de agradable ó de ventajoso. Lo cierto es que no se con cibe, viendo el retrato de la pobre mujer, cómo era capaz de inspirar violentas pasiones. Se ha repetido en esta ocasión una vez más el conocidísimo hecho de que en torno de la víctima de todo crimen se forma en seguida una aureola de belleza extraordinaria y nunca vista, que sólo existe en la imaginación popular. C E L E D O N I A R O D R Í G U E Z (A) dCELIA G s u PRESUNTO MATADOR RAMIRO GAVILANES