Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
a A k lí f EL CAMPAMENTO DEL SULTÁN DE MARRUECOS T J E S T E O grande amigo el emperador d e Marruecos se encuentra en estos días, y es muy probable que se encuentre durante algunos meses, en situación verdaderamente crítica y apurada. Cada cual imita lo que tiene más cerca, y así como nosotros los españoles vamos, si se h a de hablar con franqueza, u n tanto á la zaga d e la cultura enropea, los marroquíes van u n siglo detrás d e nosotros, y ahora, á lo que se ve, están inaugurando allí la época de los pronunciamientos. Nuestros vecinos y antiguos huéspedes los moros tienen sangre de sobra, según parece, y por todos los medios posibles tratan de aligerarse los grandes y los pequeños vasos, descongestionándose por el suave procedimiento d e las descarGKXJPO D E K A I D E S I N S U R R E C T O S gas d e fusilería, ó bien de la degollación individual ó colectiva. Lo que hace cincuenta años eran nuestros partidos no gobernantes, son hoy, n i más ni menos, las kábilas que ocupan el Norte de Marruecos, y las barbaridades y tropelías que tanto nos despeluznan y espantan, no tienen distinto carácter de las que cometieron ó vieron cometer no sin provecho algunos señores mayores de esos que se reúnen en el Casino á lamentar entre dos golpes de tos la falta de gobierno, crónica en este desventurado país. Los jefes de las kábilas marroquíes tienen también, si no estamos engañados, evidente semejanza con nuestros grandes caciques rurales, salvo el que aquéllos son algo m á s valientes y decididos y saben, puesto el caso, arriesgar el pellejo con verdadera abnegación. El resultado es que en una gran parte del vecino imperio no hay autoridad, y que el emperador, que y a de suyo es bastante moreno, se v a á ver completamente negro antes que logre dominar la barbarie de sus insubordinados vasallos y remediar los desmanes y atrocidades p o r ellos cometidas. TROPAS REGULARES DEL SULTÁN DE MARRUECOS N