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DE VUELTA DEL VERANEO. -EL HOMEJ. -LO QUE SE HA REALIZADO Y LO QUE ES URGENTE REALIZAR 1 1 0 de los mayores atractivos que proporcionan las expediciones veraniegas es la vuelta al Hogar desw í íL pues de haber pasado una larga temporada de fonda en fonda, ocupando habitaciones alquiladas, donde no había, nuestro nada más que las maletas y donde veíamos á las horas de las comidas personas extrañas por completo á nuesira vida. Esto puede distraer por breve tiempo. ¡Pero con qué placer se regresa al sitio donde hemos plantado la tienda en que pasamos una gran parte de la existencia! Todo lo que se encierra entre esas paredes queridas tiene un lenguaje especial para nuestra alma; todo está dispuesto para sernos grato, y no hay nada que nos sea indiferente. En el sitio más cómodo, la mesa donde trabajamos; al alcance de la mano, los libros predilectos que nos enseñan y nos distraen; junto al fuego, si hace frío, ó junto á la ventana para recibir la luz, el sillón donde pasamos las horas de descanso ó de pereza, donde leemos el periódico que nos es familiar, donde recibimos la visita que nos es grata, y donde esperamos ó evocamos los recuerdos del pasado entre las nubes de humo del cigarro, que se va convirtiendo en ceniza. El hombre, cuanto más civilizado, más ama su interior, su home, como dicen los ingleses; y todos los anhelos y todas las luchas de la existencia tienen, en gran parte, por objeto ir reuniendo comodidades y bellezas, según las aficiones de cada uno, para pasar, rodeados de ellas, el último período de la vida. iQué dichosos los que realizan en el crepúsculo de las tardes de su existencia el sueño que acariciaron cuando se afanaban en los años juveniles! El artista y el hombre de letras que han llegado, se rodean de maravillas artísticas como las que embellecían la morada del gran Zola que acaba de morir. El modesto empleado, el industrial que realiza prodigios de economía, se cobijan en la casita de campo sombreada por algunos árboles y alegrada por variadas flores. El sabio se hace construir el laboratorio con todos los adelantos de la ciencia, ó la biblioteca donde va reuniendo los frutos del saber, encerrados en preciosos volúmenes. Y todos se rodean de los retratos de las personas queridas; de los recuerdos de otras épocas; de los objetos unidos á sucesos memorables que formaron época en la existencia, y de otros que responden á gustos y aficiones particulares. La casa es elemento tan imprescindible de la vida, que mientras no se realicen los proyectos de construir viviendas higiénicas, cómodas y baratas para los obreros de la ciudad, y mientras no se mejoren las condiciones en que vive el trabajador del campo, no se habrá adelantado nada en la solución de problemas trascendentales. Atravesamos la época del año en que más se piensa en la casa, en que con mayor gusto se entra en ella, después de la ausencia del verano; en que se piensa en las alfombras, en las cortinas, en la calefacción, que ha de hacerlo confortable durante el invierno. i a casa de la clase media española mejoró mucho desde la segunda mitad del siglo pasado. El primer marqués de Salamanca, de gratísima memoria, enseñó á mucha gente de la burguesía á vivir con una comodidad á la que no estaba acostumbrada, y poco á poco fueron desapareciendo el estrado solemne pero incómodo, los adornos de mal gusto, las flores de trapo y la fruta de cera encerrada en fanal, los retratos en posturas amaneradas, los bordados en cañamazo y otros detalles que no hacían gran honor al buen gusto de nuestros respetables antepasados. En las construcciones modernas han desaparecido por completo los pisos de polvorientos ladrillos, las alcobas obscuras en la sala, el water cZoseí al lado del fogón que caracterizaba á la antigua casa burguesa, de la que existen por desgracia demasiados ejemplares. Y lo que se hizo en la segunda mitad del siglo pasado respecto á la clase media, hay que llevarlo á cabo con mucha urgencia en los primeros años del presente en beneficio del pueblo. Lo menos que se puede pedir en estos tiempos e pan y casa; que cuando se tiene esto asegurado, lo demás viene como por añadidura, según una frase muy gráfica del Evangelio. KASABAL