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busca de oxígeno y de variados horizontes. A un madrileño de raza no le saque usted de su vueltecita por Recoletos ó por el Prado, con recalada en el melonar de las de Gómez, en la Carrera de San Jerónimo ó en la gusanera de la calle de Sevilla, según la clase y estado social á que per tenezca el interesado. La Guindalera, por la parte del Este; Insí nnpti- aT rii i 5 pr- la d r í UN VAGÓN DE PRIMERA CLASE Norte; las Delicias al Mediodía, y al Poniente el Puente de Segovia, son los cuatro extremos del horizonte sensible y aun del racional para los habitantes de la villa y corte. Todo lo demás es tierra tan incógnita y apartada como las islas Molucas ó el archipiélago de Fidji. No negamos que la juventud audaz y ganosa de emociones se lanza todos los domingos á peligros no menores que los de las exploraciones árticas, ora por entre los golfos de las Ventas del Espíritu Santo, ora cruzando las terribles sirtes de la Bombilla y penetrando con gran algazara en las apartadas regiones de los Viveros de Lázaro; pero es lo cierto que de ahí no pasa ó no pasaba nadie, entre otras poderosísimas razones, por la de que el llegar hasta el Pardo y volver de aUí en pies ajenos, como dicen, costaba un pico, y era viaje ocasionado á abusos y disputas con los cocheros. Hoy tan lastimoso y funesto estado de cosas ha variado profundamente, gracias á la construcción del nuevo tranvía de vapor que se inauguró el día 15, y que transporta á los viajeros arriesgados á quienes no asusta la idea de apartarse de su queriEL FINAL DEL VIAJE. VISTA DEL PALACIO REAL DEL PARDO do jVTadrid catorce kilómetros por una cantidad FOTS. ASENJO módica y asequible á todos ó á casi todos los bolsillos Merced al nuevo sistema de transporte, que es cómodo, elegante y barato, como pueden ver loa lectores, creemos que serán bastantes los madrileños que descubran el Pardo á estas fechas: Colones de ida y vuelta y de á peseta el viaje. Y si se contentan con descubrir, menos mal; lo malo será que se les ocurra colonizar, porque entonces, ¡adiós Pardo! L crimen cometido en la calle del Marqués de Santa Ana, -y de cuyos protagonistas publicamos el retrato, pertenece á la categoría de los asesinatos vulgares cuya narración entristece y apena el áninio, sin que aparezca en ella un rasgo de pasión ó siquiera de energía moral, de valor brutal, de algo que venga á templar el mal efecto que en toda alma honrada producen tamañas atrocidades. A la hora en que escribimos estas líneas, el criminal no ha parecido. Ni su aspecto ni el de su víctima inspiran la más leve simpatía. TEODOSIA SAN JOSÉ Y JOSÉ SOLÉ, PROTAGONISTAS DEL CRIMEN FOT. CIFUENTES E-