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MODAS DE ENTRETIEMPO A llegada del otoño pone todos los años en tensión las imaginaciones femeninas y preocupa honda y gravemente á modistas y modistos. E n efecto, el traje de verano, p a r a las personas verdaderamente elegantes, no suele constituir una seria preocupación, por cuanto en él debe dominar siempre la mayor sencillez. E n estío, la vida social y aun la doméstica se desarrollan generalmente al aire libre, y la señora que sabe vestirse bien y la modista de gusto encuentran siempre para su obra u n fondo risueño y u n activo, eficaz é incansable colaborador en ese gran artista que se llama el sol, cuyos rayos enriquecen los colores, abrillantan los contornos y avaloran los matices. Él sol convierte en sedas y rasos maravillosos los más humildes percales y las más modestas telas de hilo ó de algodón, de igual manera que trueca en pétalos de rosas las mejillas y en fresas los labios, etc. etc. según los poetas más acreditados. Y si por el lado de los colores y de los tonos el verano ofrece pocas dificultades, por lo que hace á las líneas, á las hechuras y adornos, el calor obliga á una conveniente y elegantísima sobriedad. Pero llega el otoño y las cosas se complican. Ki se puede contar durante meses enteros con la preciosa colaboración del sol, predominando los días grises, en que el velo de las nubes y la brvima de la atmósfera apaga los tonos, n i las exigencias de la vida social, fecunda ya en reuniones y visitas, consienten la parquedad observada en la ornamentación femenina durante el verano. Trátase ya de hacer vestidos p a r a reunión, comida y teatro, no tan sencillos como los del estío ni tan en v copetados y ceremoniosos como los del crudo invípr no: vestidos en que i i i ten las tendencias i de seguir la moda i VESTIDO UE bOlRKE PARA SPXORA lOVEX próxima estación. Aparecen también, primero tímidos y vergonzantes, maripo con alas de encajes y puntillas que cubren y no pesan, sóbrelos hombros de señoras y señoritas, los primeros abrigos, que desi úes van redoblando y reforzando su espesor hasta llenar á merecer con toda razón su hombre f y dejar de ser un pretexto de f. lujo y ostentación. Entre los vestidos más ele gantes q u e hemos visto er estos días, escogemos dos que pueden servir para recepciór íntima, comida, teatro y visi ta, en estos meses. El primero, propio para so ñoritas y señoras jóvenes, et de seda china color de ore pálido y lo cubren elegante túnica y gracioso bolero de punto de Venecia. líl segundo, más lujoso y complicaelo y también más grave y admisible hasta en señoras de cierta edad, es ele seda blanca tóela surcada de cntredoses de encaje, y va adornado en el bajo con volantes tam- N. bién de encaje. E n la cintura lleva u n gracioso coselete d e terciopelo negro. Arabas son dos toilettes del mejor gusto y n a d a presuntuosas ni exageradas. M W W 5 FOT. REUTi. INGER VESTIDO DE SOIREE