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¡Dios es sabio y es justo! y los seres imaginan con loca soberbia que dudando de todo son diose s, creen en el odio, y el odio profesan, s el amor que les da la ventura ianáticos niegan. Por eso la virgen, coronada con blancas verbenas, a la imagen feliz de sus sueños constante persigue con triste demencia, y al lago en que flotan las cárdenas flores temblando se acerca. L a luz mortecina con curvas de plata las ondas bordea, y allí ¡pobre loca! su pálida imagen sonriendo de amores contempla. Las flores derivan, y el cuerpo de un ángel deriva con ellas plegadas las alas, sin luz en los ojos; la noche la envuelve, las ondas la besan, y los sauces agitan llorando sus brazos sin fuerza; tal vez en su sombra u n fantasma fatídico vela; es el alma de Yorik que canta la muerte de Ofelia, y repite muy quedo: ¡Bien h a y a el que muere de amores y sueíía! ¡Feliz el que muere de amores; no caben en el mundo los que aman de veras! DIBUJO DE ANDRADE OFELIA AS ondas del lago columpian las flores; las diáfanas ondas su cuerpo reflejan; su blanco vestido, su pálido rostro ¡los árboles lloran temblando sobre ella! Y está sola y tiene su esperanza muerta, y canta, y sus ojos sin brillo no lloran. iAsi vive siempre quien muere de pena! Esfumado en la bruma, un palacio levanta hacia el cielo sus torres siniestras, y allí ve la sombra de Hamlet que vaga, que vaga en la bruma burlándose de ella. Amores la dice; ¡feliz quien los siental ¡Más feliz todavía el incauto que en amores idílicos crea! Dios es sabio y es justo, y no otorga á una débil mujer la firmeza! L LEOPOLDO LÓPEZ D E SAA