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A frase vulgar Dichosos los pueblos que no tienen historia no puede tener aplicación á los jefes y soberanos de aquéllos Más difícil de conseguir la dicha en el trono que en ningún otro lugar del mundo, el monarca que trata de buscarla tomando iniciativas grandiosas y acometiendo empeños heroicos, rara vez llega á lograrla; pero sin duda por sino propio de la calidad y situación de los reyes, tampoco suele valerles á éstos el esforzarse por pasar inadvertidos y sin dejar huellas de su existencia. Esto último ha sucedido á la desventurada reina Enriqueta de Bélgica, fallecida en Spa el día 19 del corriente á las siete y media de la tarde. Era una virtuosísima y excelente señora, modelo de reinas constitucionales, dechado de discreta moderación y de cristiana paciencia. Su nombre no sonaba casi nunca, su presencia á nadie estorbaba; jamás intervino en los asuntos del reino, y según los testimonios más autorizados, nunca ejerció la menor influencia respecto de su marido el rey Leopoldo II respecto de los asuntos pohticos, á pesar de ser Bélgica un país donde la lucha de los partidos suele interesar y aun apasionar á las mujeres. Ha muerto sola, inesperadamente, como si no quisiera ni aun en los momentos de abandoiiar este mundo causar á nadie molestia ni extorsión. Su hija la princesa Olementina, única persona de su famiha que estaba en Spa, acudió al lado de la desgraciada Eeina cuando ya ésta había dejado de existir. S M LA R E I N A E N R I Q U E T A D E B É L G I C A L A S P E C T O D E UNA D E L A S C A L L E S DE A T E C A D E S P U É S D E L A I N U N D A C I Ó N FOT. BBOERRA ARMESTO AMPOCO en España han faltado calamidades en la primera quincena de este mes. Nuestros ríos, esos ríos que en tiempos ordinarios no llevan caudal de agua bastante para regar los campos abrasados por el sol y fertilizar las siembras, en cuanto sobrevienen cuatro tempestades crecen y crecen, soberbios como todo el que improvisa su caudal, y se desmandan y todo lo asuelan y destrozan. Son en cierto modo estos ríos españoles imagen de nuestro carácter nacional y espejos de nuestra historia en los últimos tiempos; como el pueblo español, son mansos y pacientes, sosegados y tardos para el trabajo cotidiano; pero cuando tienen un pronto, son temibles y gastan toda su energía sin provecho para nadie, y aun muchas veces en perjuicio de sí mismos. Entre las inundaciones y riadas últimamente acaecidas, ha sido una de las más importantes la del Jalón, al parecer tranquilo y apacible río aragonés, famoso desde los tiempos del epigramático romano Marcial, por el fino temple que sus aguas comunicaban á los aceros, espadas y dagas en ellas sumergidas. Ateca, uno de los pueblos más hermosos y característicos, y también de los más ricos de Aragón, ha sufrido con esta crecida de los ríos Jalón y Manubles gravísimos perjuicios y pérdidas materiales de cuantiosa importancia en sus fincas rústicas y en sus edificios. La magnífica huerta de Ateca, donde se cultivan los frutos más sazonados, quedó convertida en un lodazal, perdiéndose todas las cosechas y. ofreciendo todas las plantaciones de la ribera el más triste y lastimoso speetáeHlo. T