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ojT el aparato de costumbre se ha verificado el lunes último la ceremonia de la apertura de los Tribunales en la Sala primera del Tribunal Supremo de Justicia. Es la primera vez que tan interesante solemnidad se reproduce fotográficamente, y por ello debemos gratitud al dignísimo señor presidente del Tribunal Supremo don Eduardo Martínez del Campo, quien tuvo la bondad de permitir que le retratáramos ostentando el gran collar de la Justicia, insignia simbólica de su elevadísimo cargo. El ilustre ministro de Gracia y Justicia D. J u a n Montilla leyó u n excelente discurso, que ha sido muy favorablemente comentado por la Prensa y por la opinión, y en el que expuso con gran lucidez y hondo conocimiento del asunto los más importantes problemas que en la actualidad preocupan á los jurisconsultos, anunciando la presentación de varios proyectos de ley referentes á la reforma del Jurado, á la creación de una Sala de lo Contencioso en el Tribunal Supremo, á la organización de la propiedad rústica y á la celebración del matrimonio. E n este último asunto indicó el Sr. Montilla puntos de vista originalísimos, y que justamente han llamado la atención general. Tales son, por ejemplo, las opiniones emitidas por el Sr. Montilla respecto de la edad para contraer matrimonio, así como respecto de la intervención facultativa en este acto, el más importante para la vida del individuo y de la sociedad. Propónese el Sr. Montilla, contando con la aquiescencia de las Cortes, llevar á nuestras leyes la que cree solución del problema de la degeneración de la raza, no permitiendo los casamientos entre parientes muy próximos, ni tampoco entre personas de mala salud ó de endeble constitución física. Problema es éste que filósofos y legisladores de todos los países han estudiado, sin atreE X C M O S R- D E D U A R D O M A R T Í N E Z D E I CAMPO P R E S I D E N T E D E L T R I B U N A L S U P R E M O CON EL GRAX COLLAR verse á proponer medidas tan valientes y radicales como DE LA JUSTICIA las que nuestro joven y elocuente ministro de Gracia y Justicia defiende, y no cabe dudar que las palabras del Sr. Montilla serán objeto de grandes discusiones, no ya sólo en España, sino en toda Europa. E n cuanto á la propiedad, cree el Sr. Montilla inevitableya la intervención del Estado para evitar que el suelo fecundo y capaz de prestar su fertilidad al hombre permanezca inculto por la desidia ó el egoísmo de los propietarios. E n este punto creemos que el señor ministro ha puesto el dedo en la llaga, como se dice vulgarmente, y que sus iniciativas, realizadas con prudencia pero con decisión, podrían dar provechosísimos resultados en orden al grave problema de la propiedad en España. C las dos de la tarde del día 11 del corriente fondeó en el puerto de Barcelona, procedente de Marsella, el crucero italiano Liguria, al mando de S. A. el duque délos Abruzzos, príncipe de la casa de Saboya, nacido en Madrid siendo rey de España su padre el malogrado duque de Aosta, que llevó el nombre de Amadeo I. El Ayuntamiento de Barcelona había acordado recibir afectuosamente y agasajar al i l u s t r e Príncipe, que en España despierta simpatías generales no sólo EL ACTO DE LA A P E R T U R A DE L O S T R i n U X A L E S E L M I N I S T R O DE GRACTA Y J U S T I C I A S R M O N T I L L A LEVENDO E L D I S C U R S O FOTOGRAFÍAS CIFUEN 7 ES