Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
M NDE el baratillo! Vean, señoras y señores, la calidad de los géneros. Todo nuevo, todo inservible, todo (V A procedente del saldo y quiebra del mes de Agosto que ha tenido el honor de pasar. Reparen, señores y señoras, cuánto trasto viejo, cuánto chisme y cuento inútil, cuánta bambolla y ouánt? faramalla. Fíjense; qué curiosidad, señoras y señores; fíjense en esta soflama con que nos obsequió desde Málaga nuestro querido proveedor D. Paco Silvela, declarándose impopular cuando ya se lo habíamos declarado todos, vendedores y compradores, músicos y danzantes: vean, vean á D. Paco Silvela sólo como u n espárrago que aspira al poder, ó como el rey de una isla desierta arengando á sus nonnatos subditos. ¿Que qué clase de espárrago es? Por su gusto, espárrago de jardín, de los que en Aranjuez cultiva. Por gusto de Pidal, espárrago de Maura, vamos al decir, espárrago triguero. ¡Pobres esparraguistas, digo, pobres silvelistas! Atiendan ahora á esta preciosa tira de monos donde se representa el mayor y más sensacional chisme de todo el mes de Agosto, el que hizo el agosto de los reporters desesperados (la Academia los llama re, porteros, dos veces porteros. P e r d o n é m o s l a injuria, que para ello somos cristianos, aunque remunerados) ¿Preguntan ustedes qué historia es esa? La de la retirada de D. Práxedes, bulo de gran circulación que rodó por la Prensa y que, según malas lenguas aseguran, fué la verdadera bola de Gobernación. Ahora se ha repetido la famosa historieta de El tío y el sobrino, que dibujó Caran d Ache y que f M todos ustedes conocen miren cuan flácido y macilento el presidente al comenzar la historieta, y cuan regodeado y satisfecho el heredero presunto; y al terminarla, qué repuesto y embellecido D. Práxedes y qué macilento y flácido D. Segis! ¡Oh Caran d Ache, tú presentiste á nuestros políticos! ¡Oh políticos nuestros, sois dignos del lápiz de Oaran d Ache fusilado! Mas ¿qué otro cachivache de Agosto se presenta ante nuestra vista? ¡Ah, señores, se trata del moderno Arquímedes, de nuestro abstraído y absorto D. Valeriano, que al contemplar los innúmeros agujeros de su levita sexagenaria, á la que tan felices inspiraciones debe, medita en su invento magno, del que en todo el mes de Agosto ha hecho las pruebas más satisfactorias! ¿Greeis, señoras y señores, que es un nuevo fusil, un sistema de táctica, un cañón, una plancha de acero? (tapad, tapad: las planchas son de la competencia del ministro de Marina) Pues ¡quiá! No es nada de eso; es ¡asombraos! una nueva y flamante vaina. ¿Para sables? No. ¿Para espadas? Mucho menos. Para dimisiones. ¡Oh invento originalisimo! ¡Ah fecunda iniciativa! ¿Qué? ¿Os asombra ese otro aparato que tengo el gusto de ofrecer á vviestra consideración? ¡Es cosa rica, señoras y señores: es el Tío Vivo vertical, ó la rueda mágica que tanto gusto dio en todas las Expo-