Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
CUADROS MADRILEÑOS SPORT CHULAPÓN i S OJiBEE, ya m e están á m í cargando IOÍ; periódicos con eso del espor... ¿qii ¿viene á ser eso? Así exclamaba el zapatero de la calle de Quiñones, harto de las cosas que n o entiende. ¡Mire usté que es grande! le decía á su vecino el noble tabernero de la esquina. Toas las fiestas pasadas nos han estao contando que había u n a gardenparatí, y un launtenís, y unfotoboll y n o h a habido u n a triste fiesta en español pa los zapateros. ¡Launtems! P e r o ¿qué es lo que tenis? les preguntaría yo á los señoritos. Todo p a ellos, y p a nosotros nada. E s lo mismo que en las estaciones de ferrocarriles: ILL r OBLE J U E G O DE LA BARRA. hay u n cartel que dice: Señoras otro que dice: Caballeros y el baturro iba de u n lado para otro jireguntando: ¿Pero dónde iiacen eso los prohes? Tenía razón e; maestro de obra prima. El pueblo matlrileño no entiende de sports, ni quiere saber lo que eso significa, porque él tiene los suyos, y este verano se h a dado tres meses de ejercicios chulapescos ó chulapones que constituyen la gimnasia barata del madrileño de pura sangre. Ko h a y m á s que apartarse un poco del centro de la población p a r a observar que n o todo han de ser polos, ni tennis, ó tenis como decía el otro. Y hay cada garden- party por la E o n d a de Segovia ó por el paseo de Areneros, que enciende, como dicen los inteligentes. Claro es que en ellas no figuran marquesas ni condesas, pero en cambio hay en ellas u n señorío de pelo y medio que es una lástima n o figure en los periódicos. Ellos tienen sus honestas diversiones, tan propias para el desarrollo del cuerpo como elfoot- ball ó el carrousel de los militares. E n los sitios anchos se juega á la barra, lo mismo que en las provincias vascas ó vascongadas, y se prueba la fuerza de los hijos de Madiid, que aunque están u n sí es no es amarillos (más si es que no es) por mor de los garbanzos, que hacen palidecer á cualquiera, tienen sus pmlos y dan fe de ello hasta en las equivocaídones, como resultó hace días, que se le fué á uno la barra hacia un lado y le abrió la cabeza por medio al prestamista del barrio, cosa que dio mucho gusto á la vecindad. E n otros rincones madrileños se juega á la rueda y á aquello de á la una le daba la mida, y la juventud ejerce de ágil y hace más ejercicio que la guarnición de Madrid; en u n a palabra, el sport del pueblo es fácil, sencillo; limpia, fija y da esplendor y gan a s de comer, y sobre todo tiene nombre que todo el mundo entiende. Se reúnen media docena de amigos y se van camino del Pardo y juegan á los bolos. Esto es más claro que el agua, y no deja lugar á dudas; pero eso de que todo lector de periódicos esté obligado á cono er los nombres ingleses ó franceses que tienen ahora las cosas de divertirse, francamente, es muy duro. ¡Y luego se lleva la gente cada chasco! -Diga usted, ¿qué es eso del foof- hall? -Pues mire usted, es un juego que consiste en darle patadas á una pelota grande. ¡ííos ha helao usté! -exclama el que oye la explicación; -pa eso ya tenemos nosotros un juego más bonito, que consiste en í l4; S 9 -JL 2 TIIB S P O R T OF TIIE PASO coger á u n enano que vende melones en la Cuesta de la Vega y encerrarlo en un corro de amigos y darle de patadas hasta que se ríe. ¡Pero hombre, por Dios! -Y á ese juego le llaman en la Cuesta de los Cojos el mata- monos. ¡Ya ve usté que si á poner nombres nuevos vamos, taml ién se sabe algo de eso! ¡Pueblo feliz, honra; -9 y fácil de contentar! Mientras en los balnearios y playas hay bailes blancos y bailes de niños y cotillones y grandes cosas, él se divierte con bien poco, y toma á broma todo lo que oye y lee. Anteayer salían de una obra veinte ó treinta albañiles empolvados hasta los ojos; cada uno de ellos parecía la estatua de D. Gonzalo. Les vieron pasar u n a s chulaponas que volvían de la Paloma y les gritaron: ¿Queréis que armemos un baile blanco? -i Y hubo baile blanco hasta las once de la noche, y todo el mundo satisfecho. EusEBio BLASCO F O T S MUÑOZ DE BAEiNA