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A través de las ramas de los álamos negros del espléndido se divisa en el cielo una ráfaga roja del color de la i y los rojos destellos y las ramas inmóviles de los tétricos sus colores reflejan en las aguas profundas del magnífico i i Se dijera que el mundo interrumpe su vida por un solo m I No conmueven el aire las inmóviles ramas de los álamos nebros. Detenida parece la corriente de sangre que saltó sobre el cielo Todo es calma completa, y es completo reposo, y es profundo silencio II De improviso parece que se apagan los tonos de la ráfaga roja, y. que el cielo, de pronto, los alegres colores de la púrpura toma. Pero nada se mueve ni en el pálido estanque ni en la espléndida fronda. No se rizan las aguas, ni las ramas se agitan, ni se mueven las hojas Kl color de la púrpura va cambiando sus tonos en color de amatista. Y después palidecen los matices brillantes y las mágicas tintas Y entretanto que llega por los cielos la noche, en la tierra dominan él silencio y la calma, la quietud y el reposo de una vaga poesía. 111 Ya borraron las sombras en el cielo, lejano los radiantes reflejo y, ya brillan tan sólo en la bóveda inmensa temblorosos luceros. f í Vm t A- tofíAÍE, Todo sigue tranquilo on la tierra callada bajo augusto silencio. Ha llegado la noche. Cabecean las copas de los álamos negros. Cabecean las copas de los tétricos álamos, y en las sombras se envuelven. Kn las sombras calladas que impalpables crecieron y medrosas se extienden. Y en el hondo silencio, y en la faz inulable de la noche solemne, como an soplo de brisa se percibe el aliento de la tierra que duerme GA R LOS FKK NÁN D EZ SHA V DIBUJO DE ANDRADE