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CUADROS MADRILEÑOS fíS EMos llegado al mes en que el pueblo de Madrid lo hace todo coram popido y al aire libre. V B Desde l.o de Agosto á 16 de Septiembre el madrileño convierte la callé en que vive en salón, dor mitorio, gabinete de lectura, casino, comedor j sala de baile. Se pone un hombre en mangas de camisa y saca las sillas de su tifeiida o de la portería á la calle. (Jue usted pueda ó no pasar por la acera, eso le tiene sin cuidiado. E n la acera se reunen la pórtela la planchadora, las modistas del sotabanco, los niños, el perro. La calle es suya, y cuidado con protestar, porque h a b r á bronca indefectiblemente Y á los guardias no les diga usted nada, porque es lo que i espondía uno de ellos á un amigo niío: -Guardia- -le dec: ía éste, -por mi calle no se puede andar: las aceras están invadidas por los vecinos. ¿Y qué quiere usted? ¿que yo tenga cuestiones con ellos? A mí no nre gustan las cuestiones. De modo que hay cjue con AK A L E G R E S C O M A D l l E S D E L B A R R I O formarse. IJO de menos es para el madrileño estar sentado en la acera. E n los barrios bajos, duerme en ella. Saca el colchón y se acuesta. Con eso y con dejar que su mujer duerma al aire libre en el- balcón del entresuelo, toda la calle es sleeping- car; ó como exclamalDa la sastra de la calle del Bonetillo: ¡Parece que estamos viajando en el esmohinl Se improvisa la tertulia callejera, que suele dividirse en dos grupos. Las mujeres, es decir, las señoras, hablan, y los hombres juegan al tute con comentarios, y bajo la presión de un vecino ó de u n transeúnte que aconseja ó desaprueba las jugadas. Hay siempre en el corro un chico que ha ido á un recado y se queda mirando lo que pasa, y á veces dice: ¡Juegue usté de sus vente en copas, no sea usté lila! ¡El lila lo será tu padre; veste de aquí, que valsemos bastantes! ¡Todo al aire libre! Y si el comercio madrileño fuese inteligente, y á su costa, á escote entre vecinos hubiera entoldado las calles grandes, este verano hubiera sido en Madrid el nrás fresco del siglo. Porque no es solamente el pueblo el que se apodera de la calle, con muchísima razón, en estos terribles días de Agosto. Las clases medias, las respetables, pudientes, influyentes é indiferentes clases medias, aprovechando la feliz idea de los cafeteros de poner mesas en la calle, invaden el café de Cervantes, la delantera de la Elipa, las filas de veladores de los boulevares de Sagasta y Carranza, y allá van legiones de familias á pasar al fresco la noche. Da gusto ver á tanta gente despreciando trenes y playas y convencidas de que Madrid es muy soportable en verano. ¿Quién ha echado de menos la frescura de los balnearios del Norte la semana pasada? asaiacna Noche hubo en que no se pudo comer ni en el pabellón del Retiro ni en los Jardines del ídem. Y eso que en los Jardines la vida al aire libre es la más barata y la más práctica del orbe. Por una triste peseta, u n a ópera muy bien cantada, una temperatura que no la tienen en Oestona, y un restaurant de P y P y doble V... y no digamos nada de los Viveros de Lázaro, v donde hay noíthes en que hay que comer con capa, W w W gaj QL ly pero con gusto, porque se come y se bebe bien oyen m- 1 mr do m u r m u r a r al río. Bñ- alB 3 B S é R. -1 dicen los franceses, ó ES: al La vida así, grand air, como castizos, tiene su realiJÍSW fe, aire libre, como decimos los zación en Madrid mejor que en ninguna otra parte. El R f c- aguaducho madrileño no existe en ningún país de P 4 -Á- 1 Europa. ¿Y qué es el aguaducho? me preguntaba un ¿gdjM í i f 1 1 parisién hace años. -Pues verá usted: es u n café chi 1 quito, al í i r e donde le dan á usted u n vaso de agua 0 p wr (1 fresca, y conversación por una mujer muy bonita... tí, t i- Y cuánto vale eso? n r j 3 B S taí sl- -MI rn á 5 1 -w V- i V S- p EusBBio BLASCO F O T S MUÑOZ DE HAENA LA N O B L E IMSTITUCION D E L A G U A D U C H O