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xJMj l vfJ KIv BOT de barro, tal vez nacido en Andúja H UMiLDB, aguapobre encierra andando el qne en sns entrañas obscaras, azotado por el aire que la fresca sombra busca, y arrinconado en el patio de mi mansión andaluza, descubro al blanco botijo qne el puro líquido oculta, y vive porque le cuidan, y brilla porque rezuma. Cuando el ardiente verano con rudo f aego deslumbra, y amarillean los trigos que el aire apenas columpia, y en el olivar las tórtolas llenas de pereza, arrullan, y el tardo buey, desuncido, echado en los setos rumia, y abrasa el sol, y el arroyo que la ancha pradera surca, sin ramas qne le cobijen al agostarse, susurra, sale el botijo á la vida, se le llena y se le apura, y para que viva fresco no hay plan á que no se acuda, ni tela qne no lo envuelva fuerte, blanca, limpia y húmeda En el corro qne á la noche alegremente se junta para hablar de cómo pinta el año; de las angustias del que no cobra y le cobran mil tributos qne le abruman. y de todo se hace un chiste que acaso molesta y punza, el botijo va corriendo las manos, una por una, y en alto, medio inclinado, á usanza de Cataluña, deja caer fresco chorro que se retuerce y murmura, y dá vigor á quien habla y paciencia á quiefl escucha. Luego, cuando está en silencio la calle, y brilla la luna cual joyel de blanco nácar que en manto azul se dibuja, y está el botijo en la reja, donde es seguro que acudan la muchacha de ojos negros que al tiempo que matan, curan, y el mozo que en ella tiene puesta el alma, que fué suya, oirá todas las ternezas, los celos y las disputas de los dos enamorados que serlo por siempre juran. Y ¡quién sabell... Acaso llegue en ocasión importuna un tercero, y con flereza las dos navajas reluzcan, y pida favor la nifia. y siga en tanto la lucha, y un galán ruede en la calle y otro ensangrentado huya. Tal vez un chico travieso lance una piedra con furia y haga al botijo un boquete por donde, cual fresca lluvia, el agua á los dos amantes para atemperarlos, cubra; ó tal vez cuando lo coja un gafián, con mano dura, en mil pedazos lo estrelle contra las guijas menudas. Si no es así, cuando el frío con los verjeles concluya, hallará en negro sobrado polvorosa sepultura, sin que lo recuerde nadie ni lo eche de menos nunca, hasta qne, al rodar los días que invierno y verano anudan, vuelva á salir á la escena de mi mansión andaluza, y en el cristal de la fuente que al beso del sol fulgura, lo lave aquella morena en cuyos ojos se juntan la noche, porque son negros, y el claro sol, porque ofuscan. JOSÉ M. DK ORTEGA MOEEJÓN DIBUJO DS AHDBADB