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CUADROS MADRILEÑOS BJLlSTOe IDK R I O I o tendremos el mar en Madrid, (pero si no tenemos el mar, tenemos un río que se puede ver. No lleva macha agua, pero cuando se le hinchan las narices echa el resto para todo el año y se mete á merendar en los Viveros. 1 Manzanares en verano es el consuelo de mucha gente. Es el balneario de los humildes. Allí van á bafíarse, ó solos ó acomIQUE VIgNH LA OLA! pañados, varios madrileños de ambos sexos. Hay que agradecerles este acto de valor, porque dejan bien puesto el nombre de los demás ciuílí; danos, dado que en Madrid hay muy poca gente que se lave. Para una población de seiscientas mil almas tesemos (vergüenza da decirlo) iteí) e casas de baños, y esas no las usan los vecinos más que en verano, porque lo que es en invierno, lo de lavarse debe ser pecado, según lo poco que se estila. En un hotel de primer orden al qae vine á parar hace años, me regañaba el camarero porque me layaba el cuerpo todos los días. ¡Se va usted á poner malol decía, y aún solía añadir: ¡Esto de sacar el agua dos veces por día es un abuso q e lo pagamos nosotros! En fin, queda para honra del pabellón el grupo de bañistas del Manzanares, loa balnearios con sus toldos de estará, las piacinas donde nadan las señoras de los barrios cercanos y al salir toman lo que pueden en los merenderos próximos al burgo de las aguas frescas. La infancia constituye la mayoría de los aficionados al baño de río. No hay idea de la cantidad de eximios golfos qae se dan un verano barato con el titulado río madrileño. Se desquitan de los rigores del invierno, y sin quererlo ni pensarlo se limpian para un par de meses. Abundan también allí las familias compuestas del padre, la madre, cuatro niñas y la niñera, que se meten todos juntos en El Iris, con gran contentamiento de papá, que echa BUS miradas de reojo mientras se va al departamento fluvial de hombres solos. Las señoras, al entrar en el agua gritan desaforadamente, y desde afuera parece que dentro de la piscina hay una batalla. Es el horror del agua, la falta de costumbre; se les figura que quema. Ya acostumbradas al frío, nadan dando patadas hacia atrás, y se divierten salpicándose de agua, miantras la geni s joven que no puede pagar dinero en sitio cerrado figura en medio del río buscando, segtín indica la fotografía, las arenas de oro que indudablemente debe arrastrar el Manzanares. Son bañistas menores, desecho de tienta y cerrado. ÍHABRá AGUA PARA TODOS? Estos baños, que inmortalizó el sainetero popnlaríeimo Vega, son del lado de allá de Madrid tan importantes para el veraneo como el gran establecimiento que hay en el barrio de Salamanca; pero aun así y todo, la estadística es terrible: Personas que se bañan er la corte de las Españas 7.907 Personas que no se bañan 600.602 El cálculo lo ha hecho un geodesta en sus ratos de ocio, y de él resulta que una casa de baños no es precisamente un negocio; pero durante los tres meses del verano, el Manzanares se encarga de dignificar, como dicen aliora, ai ciudadano madrileño. Y en cnanto el público se entere de que el agua del Manzanares cura la dispepsia, los cálculos, las enfermedades de la. nariz y el cólico miserere, ¡ohl entonces, los estaI blecimientoB de gran fama que hay por el Norte yelNoroestedeEspanatendranquecerrarse. se necesita un médico que nos asegure la salud á S 4! J domicilio con botellas de agua del segundo Vivero. in ¿No cura las calenturas el chorrito aquel de la pradera de San Isidro? ¿Pues por qué no ha de curar los eczemas secos, por ejemplo, el agua de la plaza de Jesús? La cuestión es que una junta de doctoree lo dijera y los periódicos populares lo repitan. Una temporada en la fuente de la Teja, con un casino ttn y una orquesta, y hay que suprimir todos los exprés. Poquito á poco llegaremos á eso, y aos evitaremos viajes y choques. -r ji iMK 3 fei- EtJSEBio BLASCO ñ UN MOMBNTO DB BBSACA FOT. MUÑOZ DB BABNA