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brero de los llamados flexibles, y en su rostro, de líneas severas, se admira su genialidad portentosa. En la base del monumento, de piedra berroquefia, se admiran dos magníficos bajorrelieves en bronce; representa el uno la memorable fecha en que Montánchez tomó el grado de bachiller, y el otro la primera consulta celebrada entre los mejores médicos el día que Montánchez se sintió enfermo. Son éstos los dos momentos más culminantes de su vida, admirablemente sentidos por Marmolillo. La parte arquitectónica del monumento es del mejor gusto, y es una preciosa combinación del arte plateresco con el árabe y el jónico. En la parte anterior del pedestal se lee: TJrrahieta á Montánchez, y en la posterior, Montánchez á UrraMeta. El acto ha revestido el carácter de una verdadera solemnidad. El distinguido poeta de Madrid D. Gonzalo Artemio, que veranea entre nosotros, leyó dos magníficos sonetos, no pudiendo decir cuál sea mejor de los dos. En seguida el alcalde leyó un sentido discurso, en el que se retrata admirablemente al malogrado Montánchez. El alcalde, emociónadísimo, tuvo que suspender la lectura dos ó tres veces. En el discurso nos presentó á Montánchez llegando á Urrabieta pobre, desconocido, con un paraguas por todo equipo, como tan admirablemente lo representa el notable escultor, sin más dinero que treinta céntimos y una papeleta de empeño de un objeto de arte procedente de UQOS Juegos florales. Montánchez como César, apenas llega, vence, y al afio í siguier. te, Montánchez j a es duefio de un capital de t r t s mil dures, gracias á su trabajo, al ahorro y á un décimo de lotería que salió premiado con quince mil pesetas. Montánchez entonces se establece, dedica su talento al comercio, y á los dos afios de establecerse traspasa el comercio y funda la primer casa de préstamos de Urrabieta. No hay que recordar su heroísmo al distribuir personalmente entre las víctimas de la inundación del 80 el dinero recaudado entre los vecinos de Urrabieta. Montánchez, sin hacer caso del reuma que le tiene baldado, recorre los campos inundados repartiendo dinero y prendas que ya habían cumplido en su casa de préstamos. Después toma parte, en un inspirado arranque patriótico, en el empréstito cuando la última guerra, llegando más tarde á las más altas cumbres. El gobernador elogió la conducta de Urrabieta, que también sabe hacer honor á sus preclaros hijos, y tomando del brazo á la hija de Montánchez, la hizo entrega de una corona de laurel y hojas de láudano, confeccionada por cierto en casa de los Sucesores de Eiva, calle del Mercado, 2, principal, depositándola la bija de Montánchez al pie del monumento, lo que dio lugar á una escena altamente conmovedora. El Sr. Marmolillo, autor del monumento, fué muy felicitado por todos los presentes, telegrafiándose á Madrid para que se leí onceda la gran ernz de Alfonso XII. Por la noche habrá baile en el casino y en el teatro se representará La Chávala y Enseñanza libre, á la memoria del ilustre Montánchez. Suyo, Benitez. LUIS B I B O J O S DB ROJAS Por la copia, GABALDÓN