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CECILIA AZNAR DESPUÉS DK APEARSE DEl. TKRN CERCA DE LA ESTACIÓN CECILIA DIRIGIÉNDOSE AL COCHE QUE H A B Í A D E CONDUCIRLA Á LA CÁRCEL t LA FUERZA DE OROES PUBLICO DESPEJANDO LA CALLE DE QUIÑONES blica, fué muchísima la gente que acudió á la estación del Mediodía, deseosa de conocer á la autora del crimen que tiene indignado á todo el mundo. Poco antes de llegar á la estación detúvose el tren y bajó la criminal, acompañada por el teniente sefior Mayo y fuerza d é l a Guardia civil á sus órdenes, subiendo todos á un ómnibus preparado para trasladar á la presa á la Cárcel de Mujeres, dando un gran rodeo. Esta circunstancia dio lugar á que machísima gente pudiese llegar á las cercanías de la calle de Quiñones con la anticipación necesaria, siendo tal la aglomeración de personas en la citada calle, que se hizo preciso despejarla y formar un cordón de agentes de orden público en la calle Ancha de San Bernardo, como puede verse en nuestra fotograiía. La rapidez con que avanzaba el coche y la preocupación de Cecilia, que no dejó ni un momento de taparse la cara con el abanico, impidieron á la mayor parte del público satisfacer su curiosidad. Merece, no obstante, consignarse en elogio de la cultura del pueblo madrileño, que no hubo gribos, atropellos ni manifestaciones desordenadas, cual suele ocurrir en casos semejantes, aun en países que se tienen por mncho más civilizados que el nuestro. Y á este propósito bueno será hacer constar que ni por parte de la prensa, ni por parte del público, se ha incurrido en esta ocasión, como algunos han censurado, en exageraciones desmedidas, pues no se ha de confundir el afán de excitar la curiosidad malsana con el deseo universal de que crímenes tan horrorosos como el do que se trata no queden impunes, cual ha sucedido con otros anteriores y parecidos á éste. Compárense las informaciones hechas por los periódicos españoles con las que en el extranjero se hicie ron con motivo de los crímenes de Pranzini, de Prado y de Gabriela Bompard, y los espíritus imparciales reconocerán que no ha habido aquí exceso por parte de nadie. Oreemos también que se ha apreciado injustamente la conducta de las autoridades, pues en realidad el gobernador civil Sr. Barroso no ha podido mostrar mayor actividad ni mejor acierto en cuantas disposiciones ha tomado. ASPECTO DE LA CALLE D E QUIÑONES AL DBSCENDEB DEL COCHE 1 A PEESA FOT. ASENJO