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DECORADO DE LA. A V E N I D A D E LA L I B E R T A D las de San SebaBÜán, quienes tributaron á los Reyes oaiifioslsima ovación, arrojando inmensa cantidad de flores. Llovían éstas también de todos los balcones, que ostentaban colgaduras, y en breve el suelo, que había eido tapizado con serrin rojo y amarillo, quedó cubierto de florida alfombra. Al final de la Avenida había construido el Club Cantábrico otra magnifícatribuna, tapizada con los colores azul y rojo de su bandera, y adornada con guirnaldas de flores. Por su parte, el Gran Casino también estaba espléndidamente adornado. El paso de los Reyes por las calles fué una continua da y entusiástica ovación. Se consideró el día como de fiesta; cerráronse las tiendas, y todo el vecindario y los numeroBÍsimcs veraneantes que hay ya en San Sebastián se encontraban en la calle. La abundancia y profusión de flores fueron tan grandes, que, más que San Sebastián, la ciudad parecía Valencia, y á esta ilusión contribuían también los numerosos chupinazos y morteretes que á cada instante se disparaban. En cuanto llegaron los Reyes á Miramar se verificó en la serré del palacio la recepción de las autoridades y psrsonas distinguidas, entre ellas el famoso exvicario de Zarauz D. José Miguel Orcolaga, quien presentó al Bey una exposición dando gracias á S. M. por la reciente Real orden del ministerio de Marina en que se dispone que el Observatorio de San Fernando y los Departamentos marítimos remitan diaria y gratuita mente al Observatorio particular que el Sr. Orcolaga ha establecido en el monte Igneldo los partes del estado meteorológico, disposición que colma los deseos del ilustre observador y beneficia grandemente á los pescadores del Cantábrico, que tanta te tienen en los avisos y pronósticos del sabio sacerdote. La nota más agradable del día faé el acendrado sentimiento patriótico revelado en el entusiasmo con qua se dieron y faeron contestados los vivas á España, que alternaban con los dirigidos á loa Reyes. Por la noche, toda la ciudad estaba espléndidamente iluminada. El cuerpo central del edificio del Gran Casino y las gallardas torres que le flanquean se destacaban en la obscuridad con potentes líneas luminosas. En la terraza lucía caprichosa iluminación ve- P A S O D E g S M M P O K L A A V E N I D A D E LA L I B E R T A D ILUMINACIÓN D E L ORAN CASINO F O T S RESINES neciana, cuya combinación con las demás luces daba aspecto de palacio fantástico al rico y suntuoso edificio. El Club Cantábrico dis puso también magnífica y deslumbradora i l u m i n a ción, en la cual entraban miliares delampaiitas eléctricas, foímando un pabellón regio con su corona, medallones, guirnaldas y otros adornos. El cinematógrafo de la coronación d e l B e y fué muy aplaudido por milla res de espectadores.