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CUADROS MADRILEÑOS í OLVEMOS á la costumbre madrileña de ir en familia ó en grupo á despedir á todo el que se va de ba i -fios. ¡Oh, qué desconsuelo! Pensar que las de Ajoverde ó las de Casa- Mingo se van á pasar tres eema ñas á San Sebastián ó á Cestonal Hay que ir á decirles adiós, porque viajes tan largos y tan penceos, bien valen la pena de pasar sol y bajar hasta la cuesta de San Vicente. Y allá van los que se quedan á llorar, viendo partir á los quese van. Sí, hay señoras que lloran y todo. Pero en fin, se pasa el rato, y el andén de la estación del Norte, de seis á ocho, es una de las grandes diversiones del verano. Allí están los duques y marqueses y generales á gruesas, porque no hay idea de los títulos y generales que tenemo s en Madrid. ¡Hola, Con desal- ¡Adiós, General! ¿También usted se va? -No, sefiora, vengo á despedir á la baronesa, que se va á Las Navas. ¿Y usted, no veranea? -Sí, señora, vamos á los Hervideros de Oalatayud, unas aguas nuevas que son asombrosas para los rálculos y los dolores de las uñas. ¿De veras? ¡Ohl El año pasado llevé yo á mi mujer, que no podía calcular cuántas eran dos y dos, y volvió sabiendo la tabla de logaritmos de memoria. En otro grupo despiden á la familia del banquero todos los que se le comen por un lado los martes; y las niñas que ee quedan mienten á porriEL DEL NORTE Ó LA GKAK SANGBÍA MADKILBNA llo sobre los viajes que piensan hacer. A mamá le envían á los baños de barro de Dax. Pues hija, para tomar barro no hay más que bajar por la calle de Alcalá cuando riegan. Y duchas, hija mía; á mi papá le soltó el chorro un manguero el viernes, y todavía está en la cama con unos dolores terribles. Nosotras iremos á Italia á ver la erupción del volcán. Mi tía sí que tiene una erupcióo que habrá que llevarla á Aguas Buenas. ¡Qué bonito vestido! Más bonito es el tuyo. A ti te sienta todo bien; ¡como que eres muy monal ¡Tá sí que eres mona! Y tú remonísima! Y las tres señoritas se están llamando monas hasta qué eale el tren, porque las mujeres cuando empiezan á decirse chicoleos, se vuelven locas. Entretanto van y vienen los criados llevando sacos de viaje, maletas, mantas liadas en correas- ¡Que no se olvide el saquito de las alhajas! -Mi mujer (dice el que vino de Cuba con treinta mundos) no sabe andar sin el saquito de las alhajas. -En otro corro dicen: -Nosotras siempre á Biarritz, porque lo que es en España no hay fondas, ni hoteles, ni nada. ¡Ay, hija, á mí no me hable usted más que de play s francesas, porque allí hasta el agua le pide á usted pardon cuando se bafia! -Es gente vanjpoli, muy bien elevé. Los vagones están todosabmado 8. E público, el triste público, no tiene sitio nunca! Media hora antes de salir el tren, ya está el cartelito puesto en todos los coches. No hay empleado de diez mil reales para arriba que no tenga influencia para que le guarden un vagón entero á él solo. Las duquesas, y vizcondesas, y generalas, y senadoras lo invaden todo, y cuando llega una familia que no conoce ni de vista á Suárez Inclán, se queda sin coche. Es el abuso más escandaloso de todos los escandalosos abusos de esta abusiva España. Todo el tren está reservado. Y en los reservados y en los abonados se colocan los viajeros asi que se da el aviso para la salida del tren. Se colocan todos en las ventanillas, despidiéndose por la vigésima vez. ¡Qué momentos! Dijérase que toda aquella gente se va á la China, según la cantidad de personas que la despiden. Hay criadas que sollozan porque se van las señoritas; y al sonar el pito aqaello es una manifestación, un coro de amigos desconsolados ¡Adiós! ¡Adiós! ¡Hasta ISKHORKS VIAJERO? AL TRINI Octubre! ¡Que sienten bien las aguas! Y así que desaparece el tren, saludado por cuatro docenas de pañuelos, hay siempre un pariente que sale disparado para un peiiódico, con las dos líneas que dicen: Han salido para Aguas Chirles las señoras de Zapateta ¡Vanitas vcnitatem et cmnia vánitas! rOT, MCNOZ D I AE A EuBBBio BLASCO