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íai coyKÍcit o R E V I S T A ILU 5 THADAj AÑO XII MADEID, 12 DE JULIO DE 1902 NTJM. 684 CARTAS VERANIEGAS DECLARACIONES DE GOMEZ- BENCINA (DE NUESTRO CORRESPONSAL SR. BENÍTEZ) Urralneta, Ifi de AgosíOt UBBiDO Director: Aprovechando la ocasión de encontrarse veraneando en esta encantadora playa el Sr. Gómez- Bencina, acompañado de BUS lindas hijas y de su yerno el conocido sportman Manolito de la Gamba, he creído muy conveniente para núes tros estimados lectores celebrar una interview con el s 7. Gómez- Bencina, teniendo en cuenta su importante personalidad dentro de la presente situación. No se mostró al principio muy favorable á mi deseo, alegando sus insignificantes merecimientos y el haber venidoá Urrabieta precisamente para no hablar una palabra de política; pero gracias á la intervención del Sr. Chinchilla, jefe del partido en esta localidad, accedió á mi solicitud. Gómez- Bencina es verdaderamente un hombre de ideas; desde su pintoresco retiro de Urrabieta sigue paso á paso el movimiento intelectual de todo el mundo. Las más importantes publicaciones y revistas sociológicas y científicas ocupan pref árente lugar en su despacho, al lado de sus autores favoritos Javier de Montepin, Paul de Kock y el Baróu de Toupin. Fácil, persuasivo, abundante, su conversación es siempre instructiva, y un cuarto de hora pasado con Gómez- Bencina enseña más que muchas enciclopedias y que el Manual de la Conversación. Mostróse justamente resentido con el corresponsal del diario francés Le Petit Camame, que no supo interpretar fielmente sus recientes declaraciones sobre la conveniencia de abrir nuevos mercados á la remolacha y la neceaidad de que el Gobierno haga declaraciones terminantes sobre la langosta y los medios con que cuenta para su extinción. La cuestión social, nos dijo, es el caballo de batalla de todos los Gobiernos. Ya lo he dicho muchas veces: la cuestión social es el problema más difícil de resolver de todos, incluso el de la navegación aérea. ¿Que por qué? Ah! Porque el capital y el trabajo son dos factores que aunque se alteran, no cambian el producto. Fuerza á un lado, inteligencia á otro. Voilá, que decía Tbiers y más tarde Gambetta. Y la cuestión