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CRÓNICAS MADRILEÑAS LA SEMANA PASADA f VBHA semana fué para los periodistas y para los médicos! Cualquiera diría que marchan de acuerdo. i Un rayo que mata en Aliariz á una poroién de gallegos y hiere á otras varias porciones. Un polvorín que salta en Madrid, despertando á los vecinos á las seis de la mañana. ¿Qué es eso? ¿Qué sucede? Un bólido! grita una trapera. ¿Y qué es eso? Pues hija, ¡qué ha de ser! Una estrella que se viene á veranear á Pozuelo. En los barrios bajos creían que se había proclamado algo. Canalejas que se hadisparaol decía una chula. Con esto y con el crimen núnaero dos de la calle de Faencarral, ya hemos tenido prensa de iníormaeión para rato. Los títulos sensacionales van que vuelan: El crimen. El interfecto. Cómo dormía el caballero. El cochero misterioso. No hay indicios. Un paquete de velas. Lo que merendaba la víctima. Nueve blusas coloradas. La Cecilia y sus papas. I allos y caracoles. Es un gusto leer los periódicos diarios. Ahora nos dicen que va á estallar el otro polvorín; así es que en cuanto se le cae á la cocinera un perol al suelo, se desmaya toda la familia. Y entretanto la asesina está tomando cerveza en el boulevard ó bailando en algún embalat. ¡Qué semana! Como dicen que la cosecha es buena, las nubes se encargan de aguarnos el vino. Este afio no hay veLA V K R B E N A DK S A N P E D R O F L O R E S Y C A S C A J O rano, y habrá que beber las aguas esas que lo curan todo en casa, y con paraguas. El Troncóse está en la Fuente de la Teja. En cuanto á Gastona, está deshancado por los polvorines, porque los madrileños, desde la otra mañana, ya no necesitan purgas: de Oarabanchel vienen todas. El jueves pasado, en el circo de Parish, se le cayó á un espectador el bastón desde el segando piso á las butacas, haciendo el ruido consiguiente, y todo el concurso ee puso de pie, y hubo quien echó á correr. Qué sustol Nos da miedo todo. Así se comprende que veinte guardias civiles echen atrás á dos ó tres mil ciudadanos en cuanto alzan la voz un poquito. La presencia del Eey en el lugar de la catástrofe el otro día, produjo el mejor efecto, y aún lo ha producido mejor saber que á las nueve de la mañana se reunió el Consejo y uno de los ministros comenzara diciendo: Señor, una catástrofe ocurrida cerca de Madrid cSÍ, hombre, ya lo sé- -dijo el Eey, -si vengo de allí. Y se quedaron SS. BE. con la boca abierta, porque de madrugones no tienen nada, y el Rey madruga. La úaica compensación que hemos tenido á tantas desdichas ha sido la tradicional verbena de San Pedro, con sus chulaponas y sus pañolones, y la albahaca y los buñuelos seculares. La verdad es que en Madrid lo alegra todo el bello sexo. Díganlo si no los concurrentes al teatro Eldorado, donde hay una barbiana, la cual en cnanto á darse pataditasles da quince y raya á los poetas cortesanos, que nos llevan dadas yo no sé cuántas patadas en la boca del estómago. Ahora andan locos poetas y sabios y artistas y auto res con eso de la cruz nueva, que todo el mundo la quiere. Se verificó el banquete á Canalejas en el Retiro, que fué de pie, y al cual asistieron cerca de tres mil personas. La cifra es muy importante, y prueba que todas las ideas se agrandan con el tiempo. En el Retiro ha habido kermesse, cosa que mi zapatero no puede entender lo que es, porque, como él dice: -Unas veces nos anuncian una cosa que la llaman ooí- 6 aZZ, otraspolc- club, otr sgardenparty Dios mío, ¿cuándo hay una fiesta para los zapateros? Las kermesses y las verbenas y todo lo que pasa al aire libre, hay que verlo LOS PÜBSTOS DBL PRADO y oirlo con gabá- n, y el verano ha quedado en veair, pero no hay prisa. Lo que sí viene y aumenta cada día es la invasión de coupletistas francesas, tiples con poca ropa, canciones de un verde botella que ruborizan á un cabo de serenos. Es un gusto, y así se va educando la gente; ¡y luego dicen que hay exceso de misticismo! Verdad es que el misticismo, según un paisano mío, es una fábrica de mixtos que hay en Navarra. EnssBto BLASCO FOT, M U Ñ O Z DB BABNA