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LA P I E D R A DE LA CORONACIÓN Y SU CONEXIÓN LEGENDARIA CON SANTIAGO DE COMPOSTELA L trono en que va á ser coronado Eduardo VII encierra en su sitial una piedra famosa cuyo interés histórico se acrecienta, particularmente paia los españoles, por la relación legendaria que tiene con la Península ibérica. Esta piedra es arenosa y rojiza, y mide 66 centimetros de largo por 42 de ancho y 26 de espesor. Loa escoceses, que la poseyeron largo tiempo, teniéndola en gran veneración, la dieron el nombre de cPiedra del Destino y llamaron tSilla del Hado altronoquela encierra. Sobre ella eran coronados los reyes de Escocia, hasta que Eduardo I de Inglaterra en el afío 1296 la trasladó á la abadía de Westminster, d o n d e figura d e s d e entonces como uno de los principales objetos que el aparatoso ritual inglés exige para la coronación de los reyes de la Gran Bretaña. Bl culto que se tributó desde las edades más reinotasáciertas piedras que se reverenciaban co mo sagradas, se encuentra en casi todos los países del mundo antiguo. El origen de este culto, anterior al de las efigies, altares y templos, puede explicarse por la condición de las tribus nómadas, que escogían por objeto de sus sentimientos religiosos un peñón ó un monolito preeminente en la región que habitaban. En España quedan aún señales de semejante evolución piadosa, enlazadas con las de la primera difusión del Evangelio por los Apóstoles. La piedra de la coronación que se conserva en la abadía de Westminster, es hoy llamada piedra de Scone por ser éste el nombre del monasterio escocés desde el cual Eduardo I la transportó á Londres. Presúmese que es un fragmento de la primitiva, pues está labrada en todas sas faces, excepto en la única que se ve cuando la piedra se halla embutida en el asiento del trono. Esta faz aparece intacta en su estado natural, con un agujero redondo á la izquierda. Las demás caras están pulidas con herramienta. Sendas argollas de hierro se hallan sujetas por espigas del mismo metal en los centros de las fices laterales. Hay quien opina que la piedra se desbastó por orden del rey de Inglaterra, dejando incólnme la porción más apreciable, sin otro fin que el de aligerar el peso y facilitar la conducción á lomo de caballo. Dice la historia legendaria que esta piedra es la que sirvió de cabecera al patriarca Jacob cuando, receloso de su hermano Esaú, anduvo desde Betsabee á Bethel, camino de Harán, en Meeopotamia. Jacob la llevó consigo á Egipto, y la tuvieron en su poder los hijos de Israel hasta que aconteció el paso del Mar Rojo. No todos los egipcios que perseguían á Moisés y penetraron en este mar perecieron ahogados. Haythekes, hijo del griego Naulo, se había ca 8 adoconScota, hija de Faraón, y fué con éste en persecución de Moisés. Púsos e al frente de los egipcios que no perecieron ahogados, y apoderándose de la piedra fatídica, atravesó todo el Norte de África, pasó á España y fundó un reino en Galicia, cuya capital fué Brigantium, que Ja leyenda identifica con la ciudad de Oompostela. La piedra sirvió de trono á Haythekes y á los reyes brigantlnos, sus descendientes, los cuales eran proclamados y coronados sobre ella. Uno de estos reyes, con ocasión de enviar una colonia á Irlanda acaudilladapor suhijo Simón Bree, entregó á éste la famosa piedra, quien la colocó en Thernor, boy Tara, capital entonces de Irlanda, d o n d e moraban los escoceses. Fergus, hijo de Fergubar, sé trasladó durante el siglo V desde irlanda á la región boreal de la grande isla británica con los escoceses, de los que era soberano, y que dieron su nombre á Escocia, sirviéndole de trono para proclamarse rey de su nueva conquista la Ba. giaAa, piedra del DestinoEduardo I, previniendo la ocasión que podía tomarse de la piedra para alzarse otros con la corona de Escocia, trasladó este monumento á Londres, aunque no fué el medio tan eficaz como él esperaba, pues sorprendióle la muerte en 7 de Julio de 1307, cuando estaba á punto de sofocar por completo la parcialidad de Roberto Bruce, que devolvió á Escocia la independencia y la serie de sus monarcas, hasta que las dos coronas se unieron en la cabeza del hijo é inmediato sucesor de María Estuardo. Hemos dicho que sobre la faz visible y tosca de la piedra de la coronación custodiada en Westminster, se ve un agujero, que bien puede atribuirse al género de escritura prehistórica que presentan los jabalíes de piedra procedentes de Avila y de Segovia y conservados ahora en el Museo Arqueológico Nacional. Lo cierto es que, baja cualquier aspecto que se considere, la piedra de la coronación encierra algún interés para la general historia de España y la particular de Galicia, pues en el fondo de toda historia legendaria se oculta alguna realidad, y si aquélla se discute con relación á la piedra de Scone, quizá se logre entrever algo que no difiera de la verdad histórica. JüAN B. ENSEÑAT