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L L E G A D A A VINAROZ. L A MUCHEDUMBRE FRENTE A L A Y U N T A M I E N T O social. Vióse obligado á hablar nuevamente en el banquete popular verificado en el Círculo Agrícola, y habló allí de las cuestiones locales de mayor entidad: del puerto, del pantano y del ferrocarril. Al día siguiente fueron los expediiionaiioB invitados á una jira campestre en la heredad de La Closa, y salieron para Barcelona. En suma, el viaje de los demócratas que siguen al 8 r. Canalejas poi aquellas tierras privilegiadas del Mar latino, que parecen un teatro creado por la Naturaleza para que en él canten los hombres un himno constante y entusiasta á Ja libertad, no ha podido resultar mejor, y las más bellas etapas de ese viaje, Alicante, Valencia, Burriana, Castellón, Vinaroz, evocarán el día de mafiana en el espíritu de los que á ellas asistieron, recuerdos imborrables en los que se retraten los grandes amores de la gente levantina á la idea democrática y sus fáciles entusiasmos por la pa- labra artística en que encarna aquélla como en su verbo propio. No podían menos los acompañantes del Sr. Canalejas, al oir á éste, que recordar aquellos encendidos é inmortales conceptos, aquella oratoria poética ó poesía oratoria en que el gran orador del Mediterráneo, el insigne Castelar, cantaba los esplendores del cielo y de la tierra, procurando relacionar las hermosuras naturales con las ideales, no porque creyera que faese aquél con toda propiedad el solar más antiguo de la democracia española, sino porque en aquella tierra veía el escenario más adecuado para hablar de ella y pintarla con sus mejores galas y sus más halagüeños adornos. Lástima grande ha sido que, por causas en cuyo análisis y estudio no tenemos autoridad para E L P U E B L O E N EL P U E R T O D E VINAROZ 1 S B A R C E L O N A EL S R CANALEJAS E N T R A N D O E N CASA DBL S R B O S O H Y AI. SINA DESPUÉS D E DESPEJADA LA PLAZA entrar, el final, ó mejor dicho la interrupción del viaje, hayan venido á truncar la unidad artística de la obra emprendida. A esto han dado ocasión los sucesos ocurridos en Barcelona, harto conocidos de nuestros lectores por el relato de la prensa diaria, que si bien contradictorios y poco ciares, son suficientes para que se tenga concepto de la importancia de lo ocurrido. En la gran metrópoli catalana ee confirmaron por desgracia los temores que las autoridades abrigaban respecto de posibles alteracicnes del orden público. De lo ocurrido en Barcelona dan idea bastante clara nuestras fotografías, en las que se ve la fuerza de la Guardia civil custodiando la casa del Sr. Bosch y Alsina, donde se hospedaba el Sr. Canalejas. En otra fotografía se ve á éste completamente solo penetrando en la cerrada casa del mencionado senador después de haber sido despejada á viva fuerza la plaza, sin que en ella