Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MONUMENTO A LA EMPERATRIZ ISABEL L 10 de Septiembre del aciago afio 1898, ea Ginebra, un criminal italiano, el anarquista Luecheni, asesinó traidoramente, asestándola dos pnfialadas con un punzón, á la emperatriz Isabel, esposa de Francisco José, emperador de Auatria. Todos recordamos los pormenores de aquel cobarde y bárbaro crimen y el sentimiento de horror que en el mundo entero produjo, por ser la víctima una de las mujeres más buenas y más desgraciadas entre cuantas han ceñido corona. Jamás había causado á nadie el menor dafio de obra ni de intención; ni siquiera hacía sombra á nadie, pues vivía en constante y voluntario alejamiento de la corte, paseando sus tristezas de madre desdichadísima por el tranquilo Mediterráneo, viviendo en el seno de la Naturaleza ó en la contemplación de las obras de arte. Su alma era hermosa, pura y blanca lo mismo que su rostro, de peregrina belleza. El emperador viudo pronunció, al saber sa desgracia, esta frase que parece arrancada del libro de Job: ¡Mnguna pena ha dejado de sufrir en la tierraU En el mismo país de Suiza, donde el crimen se cometió, acaba de inaug ararse un magnífico monumento á la desventurada emperatriz. La estatua es obra del escultor italiano Antonio Ohiattone, y á juzgar por las fotografías que de ella temos recibido, es una hermosa obra en que con tanta nobleza como elegancia se reproduce la figura de la emperatriz. E