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SALÓN DK RKCEPCIOX EN BL PALACIO DE CASTILLA él ninguno de los pormenores esenciales de la vida palaciana; el personal es numeroso y la servidumbre correctísima. No obstante, el llegar hasta S. M. no es, en realidad, difícil á los españoles que van á París y desean saludar á la ilustre sefiora. Anciana por la edad, pero siempre joven por el corazón y por el carácter, tiene verdadero pla er en conversír con los que fueron sus vasallos, y cuantas personas la visitan quedan asombradas de la perpetua y lozana alegría de su alma, delencanto y gracia de su conversación madrilefia pura, pero con todas las gallardías y adornos que á las madrileñas añade la estancia en París y el trato de la sociedad más elevada. Este mismo carácter sencillo y alegre, sin perjuicio déla majestad, se advierte en el ornato y disposición del palacio. Madre y abuela antes que reina, S. M. se complace en estimar como el más valioso adorno de sus habitaciones los retratos de BUS hijos y de sus nietos, y de ellos habla siempre con maternal entusiasmo. En estos últimos años, doña Isabel II hace una vida retiradísima, ¿penas si muy de tarde en tarde se la ve salir del palacio de Castilla, y tiene completamente abandonados los teatros y demás diversiones parisienses á que era antes tan aficionada. Anda trabajosamente, apoyada en nn bastón, y consagra su vida entera á los recuerdos, vivísimos en ella, porque S. M. posee una memoria may feliz y recuerda con todos sus pormenores hasta los sucesos más iasignificantes y más lejanos de su vida, cuyo fin aguarda con la serenidad y la resiprnación de su alma española, valiente y bien templada, FOTOGKArÍAS DS CHUSSBAU FLAVIENS UN ÁNGULO DEL SALÓN