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STB año, la tradicional romería de San Isidro ha pasado inadvertida, eclipsada ante la monumental feria que ha brotado en el Retiro con la misma espontaneidad que las palmeras en la Carrera de San Jerónimo. Imposible la competencia entre la vetusta y tradicional feria de la Pradera y ésta, vivita y coleando, último modelo que ha surgido por escotillón, ni más ni menee que el famoso palacio de la Bruja Mazapán en Sansel und Gretel. Dejemos, pues, por este afio los polvorientos y lejanos lugares de la Pradera, y asomémonos por un momento á la gran feria del Eetiro, le plus important du tout le monde, según declaración que tuvo á bien hacernos en el Congreso un señor diputado, sin duda en un momento de expansión Codorníu. De lo primero que se han ocupado los organizadores de esta maravillosa idea es de colocar la feria á la sombra, muy cuidadosamente oculta entre los frondosos árboles del Eetiro. De modo que á primera vista no se distingue fácilmente el real ni los ocho cuartos de la feria; pero con buena voluntad y requiriendo árbol por árbol, paseo por paseo, se encuentran después de un pequeño viaje de exploración las principales instalaciones. Bien pudiéramos decir que ésta es una feria de salón, por la cantidad de salones Bebé, Edén y Varietés que se encuentran; pero al mismo tiempo, también pudiéramos titularla Laferia déla horchata á través de los t ¡empos pues abundan en ella las horchaterías, donde las camareras lucen vistosos trajes de griegas, japonesas, valencianas, etc. La horchata, ckro está, es la misma, pero el ambiente cambia. Por las japonesas hay gran predilección, sin duda por el recuerdo de Sada- Yacco, de la que nuestro público salió encantado, á causa de no haberle entendido una palabra. Después de refrescar, ora servido por una japonesa, ya por una joven del día, sí que también por una señorita de la Edad Media, jamona que decimos ahora, se impone una visita al Camelograph, ó al Yulgarigraph, ó al Perengraph, de los que hay gran surtido, y en todos ellos puede admirarse la llegada de un tren, á Loubet y al Czar dándose un abrazo hace cuatro años, y otras verdaderas y sorprendentes novedades. Tampoco faltan las consabidas pulgas, cada vez más amaestradas, que hacen prodigiosas habilidades, y una vez terminado su trabajo se van por su pie á unas cajitas forradas de algodón, con un completo sistema celular. Para los que gusten del recreo hay dos Tíos Vivos donde se pueden marear, movidos al vapor, y si quieren acabar de marearse hay preciosas instalaciones de bebidas. Cubas artísticas, toneles modernistas donde se rinde culto á Baco y donde puede el que guste alegrarse de haber ido á la feria. Algunos centros y sociadades han construido elegantes pabellones: el Casino de Madrid, el Círculo Militar, y el Centro Gallego con su correspondiente gaita, que funciona todo el día por lo visto, también movida al vapor, con gran sobresalto dalas vecinas fieras del Parque, que se muestran justamente alarmadas porque ignoran el lado por donde sopla el aire. Con la feria ya tienen un atractivo más los forasteros; pero no se olviden de ir al Retiro con un plano; y sobre todo, si son amantes de la horchata, pueden pasar la gran tarde, una tarde entera de chico en grande. JOEGE FLOKIDOR BIBUJOS DK ROJAS