Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ISABEL II KPBESBNTA el remado de doña Isabel II la transición de la España antigua á la moderna Espafia. El suceso culminante y más glorioso de este reinado es sin duda la guerra de África. Acaso en ninguna otra ocasión llegaron á identificarse tanto como en aquélla los sentimientos de la nación con los del Gobierno y con los del jefe del Estado. Los grandes poetas que en el Somancero de la guerra de África hicieron retoñar con nueva lozanía el viejo laurel de nuestra poesía heroicopopular, expresaron perfectamente el hermoso espectáculo que ofrecían tantos millones de corazones latiendo al unísono, como siguiendo el impulso y arranque generoso del corazón de la reina, que en tales momentos aparecía á la imaginación popular rodeada de todos los prestigios y hasta designada providencialmente con el bienhadado nombre de Isabel, símbolo de victoria en nuestra tierra. La triunfal campaña de África empalma el ciclo de los arranques belicosos personificados en el Cid del siglo s i x esto es, en D. Juan Prim, con el ciclo de las diplomáticas prudencias y de la reserva y parsimonia, en D. Leopoldo O Donnell personificadas. Ya entonces España ha pasado de la edad heroica á los tiempos históricos. Sus semidioses se convierten en hombres de proporciones medianas ó vulgares. La toma de Tetuán es en el poema de nuestra historia como la destrucción de Troya en la tradición griega. Allí, en la plaza conquistada á fuerza de valor, quedan los prestigios heroicos, el sobrehumano alarde, la fama inmortal de Aquiles y de sus valientes mirmidones, ó sea de D. Juan Prim y sus esforzados catalanes. A la patria vuelve, tras la brillante victoria sin provecho, el prudente y sagaz TJlises, el varón que conoció muchos hombres y recorrió muchas tierras, quiere decirse, JD. Leopoldo O Donnell. La trinchera marroquí por en medio de la cual se lanzan D. Juan Prim y los bravos nietos de los almogávares, entre el mortífero fuego de los salvajes enemigos, es la ventana á donde por última vez nos asomamos á ver de cerca el resplandor rojizo de la gloria.