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CARLOS III 19 de Julio de 1760, es decir, nueve meaes después de haber entrado en España por el puerto de Barcelona, juró solemnemente el rey D. Carlos III, en la iglesia de San Jerónimo el Keal de esta corte, guardar y hacer guardar y respetar la integridad del territorio y las leyes y costumbres del reino. A continuación juraron sucesivamente fidelidad los príncipes y princesas, prelados, Grandes de España, títulos de Castilla y pro curadores de las ciudades, á Carlos III como rey de España y á Carlos Antonio, su hijo, como príncipe de Asturias y heredero directo de la corona. A los tres días de reunidas, disolviéronse aquellas Cortes extraordinarias que sólo para la fórmula del juramento habían sido convocadas, y que pocos días antes dijeran al Rey; cSefior, el Reino está pronto á hacer no sólo el juramento y pleito homenaje de fidelidad á V. M. y al piíacipe nuestro señor, sino que está pronto igualmente á obedecer cuanto V. M. le proponga, para acreditar el amor y fidelidad con que desea el mayor obsequio de V. M. No hubo por consiguiente en aquella ocasión discursos, frases floridas ni programa de gobierno; pero sin programa y sin discursos, obedeciendo la nación y mandando el rey, por medio de sus ministros, realizóse durante aquel reinado la mayor y más fecunda obra de gobierno, de pacificación de los espíritus y de fomento de la prosperidad nacional que registran los anales de la dinastía. ¿Y qué hizo falta para conseguir tamaño progreso, no continuado posteriormente por malos de nuestros pecados? No fué necesaria una inteligencia genial, ni una perspicacia política extraordinaria, que la Historia está muy lejos de conceder á Carlos III. El milagro lo operó únicamente la buena voluntad de aquel rey de inmortal memoria, á quien ya se tarda demasiado en alzar la estatua que por sus altos hechos merece. La primera condición del rey ha de ser la primera que exigía Cicerón á los oradores: ser bonus vir, un varón justo, y pocos, ó acaso ningún monarca, han merecido tanto como Carlos I I I este envidiable dictado. Esposo y padre amantísimo, amó á la patria como á su propia familia, con paternal afecto, y el reflejo de sus virtudes iluminó á España durante todo su reinado. illl l (lllim rW tW nrMiuiluuliiMi jii! uimmimi 3 m ami illi! i j. J í. V. r... s- Tif í S JUKA Y PROCLAMACIÓN D B CARLOS III aiy iSc JBL