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L heredar el trono de Castilla Isabel ¡a Católica por muerte de BU hermano Enrique IV, no se verificó ceremonia de la Coronación, á pesar de haber sido aquella reina tan celosa guardadora de los prestigios de la rea eza. Hallábanse D. Fernando y dofia Isabel en Sagovia cuando ocurrióla muerte de D. Enrique, y según refiere un reputado historiador español, habiendo Isabel manifestado deseo de ser proclamada reina de Castilla en aquella ciudad, una solemne procesión en que iban la grandeza, el clero y el concejo, todos de gran gala, se vio llegar al Alcázar, y tomando allí á la ilustre Princesa se encaminó la comitiva con toda ceremonia á la Plaza Mayor. Isabel iba vestida de reina, montaba un hermoso pal a f r é n cuyas riendas llevaban dos oficiales de la ciudad, precediéndoles el alférez mayor, también á caballo, con la espada desnuda. D. Fernando iba ataviado con gran riqueza. Era entonces el príncipe de Aragón, al decir del historiador Colmenares cuando describe e s t a fiesta, mozo de veintitrés afios no cumplidos, de mediana y bien compuesta estatura, y muy brioso á pie y á caballo. Respecto á la reina Isabel, su hermosura y gentileza de cuerpo y clarividencia de espíritu son en España proverbiales. Llegado que hubieron á la plaza, subió Isabel á un tablado, sentóse en el trono, y tan luego como el h e r a l d o proclamó jOastilla, Castilla por el rey D. Fernando y la reina dofia Isabel, reina propietaria de estos reinos! se desplegó al aire el pendón de Castilla, y la Soberana recibió juramento y homenaje de fidelidad de sus subditos, jurando ella á su vez respetar y guardarlos fueros y libertades del reino. Terminada la jura, los Beyes se encaminaron á la Catedral, donde se cantó un solemne Te- Deum. Las proclamaciones y j u r a s ante las Cortes de los sucesores de aquellos dos gloriosos Monarcas que fundaron la unidad de la patria, han revestido, salvo detalles poco importantes de ceremo nial, carácter idéntico. El mismo que revestirá hoy el acto solemne de la jura de D. Alfonso XIII ante la representación nacional. La fórmula acordada para la jura del joven Monarca será la siguiente: Juro cumplir y hacer iáipí cumplir la Constitución y las leyes de la Monarquía, é inspirar mis actos en el bien del pueblo. Si así lo hiciere. Dios me lo premie, y si no, me lo demande. r DIBUJOS DB REGIDOB