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OMBEE, ¿tú no sabes lo que fué de Quico? Deseaba verte para preguntarte. Hace ya lo meros tres años y pico que yo no le- veo por ninguna parte. ¿Que no le recuerdas? iVamosI No me explico que no le recuerdes. Aquel condiscípulo, Francisco Quilico; uno jorobado, con anteojos verdes, y toda la cara cortada de un mico. ¿Ves como te acuerdas? ¡El célebre Quico! ¡Era un mamarracho! ¡Pero muy buen chicol En todos los curaos ealió reprobado; pero como nada lo tomaba á pecbo, decía con tono firme y reposado: ¡Estoy satisfecbo! Sería un absurdo en un jorobado estudiar Derecho. No le entristecía BU protuberancia; Quico la lucía casi con jactancia. Era un jorobado convicto y confeso, que se sonreía cuando, señalando la jiba, decía que no era un defecto, sino que era exceso. ¡Cuan grave y solemne nos contaba cómo Je dijo un anciano, mirándole el lomo: -iQué envidia te tengo, venturoso joven; tú ya estás exento do que te joroben 1 ¡Y qué aficionado á las hijas de Eva era el condenado! ¡Siempre de conquistas! ¿Ibas á las Ventas? Allí estaba Quico con unas modistas. ¡Qué diablo de chico! Yo, por ver la guasa que me contestaba, una vez le dije que no me explicaba qué diablos hacía para ir viento en popa con todas las chicas, H y él me diJD al punto: ¿Que no te lo explicas? Pues por convidarlas, empeño la ropa. Ahí tienes la clave, para que lo entiendas. ¡Ellas me prefieren por mis buenas prendas! No es un mal partido, sico lo contrario, un joven que tiene un peso diario, y toda muchacha siente tomplacentia de tener amores con una eminencia. Dejaba las clases por este jolgorio, y estaba en cuarto año del preparatorio, cuando ya aburrido dejó la carrera, y no sabe nadie las cosas que ha sido. El ha sido hortera, segundo traspunte de una compañía, oficial de mesa con un escribano, tenedor de libros de una prendeiía, corredor de cajas de tabaco habano, inventor de un líquido de efecto seguro que tifie las canas de castaño obscuro, y muchas más cosas tan estrafalarias como numerosas. Yo no he visto nunca tipo como aquél. ¡Qué diantre de Quico! ¿Qué habrá sido de él? En Obto, acercándose, nos dijo un sujeto que estaba escuchándonos con mucha cachaza: ¿Me dejan ustedes que yo meta baza sin ser indiscreto? Yo tengo noticias recientes de Quico. ¿Qué es de él? ¡Pues es ricol Se ha casado en Cuba con una chulapa. ¿Vieja y fea? ¡Joven y requeteguapa! ¿Ustedes se asombran? Yo no, que es sabido que no falta un roto para un descosido. Son dos mamarrachos que están en su centro: Quico lo es por fuera y ella lo es por dentro. OABLOS LUIS DE CUENCA