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UANDO 86 inauguró el Hipódromo de Madrid, hará veintitantos afios, Agaraba entre los más distinguidos sportsmen que á las carreras concurrían, ostentando lujosos trenes y presentando caballos magníficos de sus cuadras, un cumplido y elegantísimo caballero llamado D. Juan Pedro de Aladro. En la sociedad aristocrática madrileña ganó pronto generales sim patías por su esplendidez y buen gusto el distinguido procer andaluz. Sabíase que en Jerez de la Frontera, su pueblo natal, era apreciadísimo, y que se hallaba al frente de una de las más respetables y antiguas casas productoras y exportadoras de vinos generosos. Conocidas eran también las aficiones artísticas y arqueológicas del distinguido aristócrata, y se contaba que su palacio ó casa solariega, situada en la plaza de Aladro en aquella hermosa ciudad, era un verdadero museo de obras de arte y objetos de especial valor ó de venerable antigüedad. Lo que todo el mundo ignoraba y lo que no se ha descubierto hasta que la Prensa de París nos lo ha referido, es que el opulento jerezano D. Juan Pedro de Aladro es el descendiente en línea recta de la desgraciada familia real de uno de los pueblos más valientes y menos afortunados de Europa. La Albania, que hoy día es una provincia turca, fué en tiempos mejores país independiente, y cuenta en su C DON JUAN PEDRO DE ALADRO FOT. GONZÁLEZ, JEREZ historia héroes tan grandes como el famoso Scanderberg, de quien desciende el Sr. Aladro. Situado dicho país al oeste de Turquía, entre el principado de Montenegro y Grecia, y enfrente de la costa italiana, parece que sus aspiraciones, B tradición y hasta su situación geoU gráfica, le atraen hacia Occidente, en tanto que la dominación turca intenta conservar en él los caracteres de región oriental atrasada é inculta. En tal situación, y pensando sin duda en lo que agradaría á las potencias la europeización de aquella parte de las costas adriáticas y jónicas, los patrioPALACIO DEL SR. ALADRO EN JEREZ E tas albaneses, reunidos en la isla de Corfú, han ofrecido al Sr. Aladro la corona de Albania, que por derecho hereditario le corresponde. Nuestro compatriota ha marchado á Corfú, y no queriendo atraer sobre el país de sus antepasados los horrores de la guerra, piensa dirigirse al sultán primero y á las potencias después para resolver, si es posible, la cuestión de Albania, es decir, uno de los más graves aspectos de la pavorosa y nunca terminada cuestión de Turquía. La generosidad con que en este asunto procede el Sr. Aladro y el deseo de sacrificarse por su patria de origen, son rasgos caballerescos asaz raros en los tiempos actuales. L ilustrado médico de la corbeta- escuela de guardias marinas Ñautilus D. Eamón Díaz Barea, nos escribe remitiéndonos el retrato del Sr. Juan Balderacchi, soldado perteneciente á la legión extranjera en el ejército boer, y que alistado en el comando escandinavo de Vriese, fué hecho prisionero por los ingleses en la capitulación del general Oronje, en Paarderberg, el 27 de Febrero de 1900, y conducido con el general y con otros 5.600 hombres á la isla de Santa Elena, pedrusco perdido en el Océano, y que parece destinado por la historia á albergar gloriosas desdichas. Según nos cuenta el Sr. Díaz Barea, en Santa Elena sólo existe una población, Jamestown, donde actualmente residen libres y dedicados á sus ocupaciones algunos oficiales boers que han dado palabra de no escaparse; pero la mayoría de los prisioneros acampan miserablemente y sujetos á estrecha EL SOLDADO BOER JUAN BALDERACCHI