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sólo turbado por el canto de las saetas; y ha visto también, para ver de todo, la llegada á su templo, entre algazara y gritería, de la Virgen de la Esperanza aqueya que está en San Gí. Y el Domingo de Resurrección estuvo en los toros, y se entusiasmó de tal suerte, que por poco se tira al ruedo; y fué después al paseo de las Delicias en coche, y entró en Eritafia, y en uno y otro sitio perdió el poco seso que le iba quedando Pero donde pensó reventar de dicha fué en la clásica feria. Aquella explosión de loca alegría, aquel desbordamiento de luz, de ruidos y de colores causaron profunda emoción en su alma Corrió como loco por las alamedas de las casetas particulares, deslumhrado con tanta cara bonita; las bufloleras gitanas, atrayéndolo con sus dichos graciosos, le hicieron comer más buñuelos que comió nunca; no quedó puesto de juguetes que él no mirase, espectáculo de polichinelas que él no viese, curiosidad que no curiosease En la feria de ganados presenció la venta de un potro entre unos gitanos y un señorito, y gozó lo indecible oyendo al mozo que corría el animal, que por cierto no estaba de humor para gallardías, ponderar la viveza de la sangre y la elegancia de los movimientos. -Místelo; ríase usté del automovi de Reverte. Paese que come gas eipajolero: ¿no ve usté cómo vuela? Va usté á tenerlo que amarra como er globo cautivo. Por la noche Juan se metió en la cama declarándose espontáneamente hijo adoptivo de Sevilla V Sevilla! Primaveral Cómo se agarra vuestro recuerdo al corazónl no acierta uno sino á cantar así: Sevilla de mi regalo I iSevilla de mi oonsuelol I Quién estuviera en Sevilla aunque durmiera en el suelol Al llegar esta época del año, Ahl Se nos olvidaba decir que Juan estuvo también una noche en el café de Novedades viendo bailar á Antoñitíi la Coquinera Hubiera sido imperdonable no consignarlo. S. Y J, ALVAREZ QUINTERO DIBUJOS DB HUERTAS I. í t-