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NARRACIONES DEL AÑO 2 0 0 0 KXv DIJLKOTO B OISrO Historia de un descubrimiento prodigioso y de cómo nunca llegó conocimiento del público (Conclusión) éSt f EJK) que lio es fácil, de buenas á kN 3 l primeras, encontrar todo eso; pero para algo me han de servir los años que he trabajado en electricidad y fotografía. Tengo ensayadas las propiedades sensitivas de muchísimas sustancias, y no he tardado en hallar lo que deseaba. Con una mezcla d e selenio y yoduro de plata tengo la primera plancha; con una aleación de selenio y cromo, construyo la segunda; y una corriente termoeléctrica me sirve para comunicarlas y producir las transformaciones intermediarias. De este modo puedo ver á través de obstáculos y distancias, ó sea transmitir las imágenes de u n punto á otro por medio d e la electricidad. ¿Y h a hecho usted las pruebas? ¿ha resultado lo que usted supone? -exclamé admirado de la sabiduría y sagacidad de mi amigo y profundamente interesado en el éxito del experimento. -He hecho pruebas parciales, y han sido completamente satisfactorias. No he tenido tiempo para más. P a r a el próximo domingo tendré u n a instalación completa, y le invito á usted á la primera prueba total. -Tenga usted por seguro que no faltaré, salvo caso de imposibilidad absoluta. Y me e n s e ñ a r á usted también cómo recoge los sonidos de las cartas que le escriben. -También lo verá usted. Jíso es muy fácil. Después de marcharse mi sabio amigo, caí en la cuenta que no habíamos hablado nada de las visitas nocturnas de Jorge al laboratorio, que era para lo que yo le había llamado. No h a y qire decir con qué ansia esperaría el domingo. Llegó por fin el día deseado. A las doce ya nos hablamos reunido en casa del sabio, Mr. Heavy y su bija, dos profesores de King s CoUege nuiy amigos de iVIr. Wheel, y yoEncontramos al sabio muy satisfecho respecto á los preparativos de su experimento; todo lo tenía en regla, y estaba seguro del éxito; pero se liallaba intranquilo respecto á Jorge, que se había ausentado, sin decir adonde, por la mañana temprano, y no hal) ía vuelto. Mistress AVliecl taudaién estaba algo agitada. A la una era la comida. Saljido es que en Inglaterra los domingos no haj luncli, sino (juc á la una se hace la comida fuerte, se toma el té á las cinco, y á las luicvc una cena fría. VA plan ora, terminada la comida, salir un poco de paseo por los jardines de la terraza ó por el parque de Richmond hasta la hora del té, y después, de seis á nueve, dedicar el tiempo á los experimentos. Jorge lio se presentó á la comida, y esto disgustó mucho á- Mr. Wheel. -Sabiendo que tenemos convidados- -decía- -y que hoy vamos á hacer las j) ruebas de mi invento, es una conducta aljomiiudile. Jliss Heavy m e miraba de una manera muy expresiva y callaba, pero conocí que la pobre muchacha estaba desolada. Sabíamos, en efecto, que la hija del comerciante tenía perdido el seso por Jorge; así es que durante el paseo procuré aquella tarde cambiar algunas palabras con ella, separándonos prudentemente de los d e m á s del grupo. -X o viene por no verme, -me decía la joven casi saltándosele las lágrimas.