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-3 fi? vu 5 mv Ulam Cuando 6 cerca 5 e Jerusaléo, al ver la ciíií) a lloró sobre ella. este llaoto que Jesucristo 6 errarnó al contemplar la ingrata c ¡üóa que babía e sacrificarle, es loque más QOS baceseotir y compre í er la óoble misión óivina y bumaoa el Reóeptor. Gsas lágrimas soi las que óiferepciao al verdadero Dios óe los falsos. Brabma no lloró, Budba r o lloró, Zaratustra y Zeas y todos los dioses dei paganismo griego 1) 0 lloraron, eternamente satisfechos con su omnipotencia Brabma y Zeus como dioses, y con su sabiduría akya r üni y Zopoastro como profetas, no tenían por qué llorar Pero Jesucristo, el bijo de Dios, por ser, á más de Dios, hombre, sintió en Sü corazón el peso de todos los dolores que á la bcimanidad afligían, é inflamado en amorjamentó la ruina y la destrucción de la ciudad deicida y de SÜS ciegos habitantes. Lloró sobre ella dice con poética frase an I- cas, y ai llorar demostró ser la verdad única y más sublime: Dios becbo hombre. VAI- PK