Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
aojiiaij Bautista, en siriaco laokanx. M? es ti precursor iDmeóiato óel Hesías. SÜ 5 rr D 0 c amigo, el que, movióo por la fe, creyó er) Él y ie cot) sa rcí en las ayíias del Joróárj, Resumíaose erj la figura y crj las palabras ftel Baaíista cuantos rasj o s für? 5 amentales bahía eo figura y palabras óe ¡os demás profetas. Gl tiempo 6 e S P J Bautista marca ya la sazóo eo que las flores óe la palabra van á dar óe sí los frutos el becbo 5 e la ReóerjcióQ. Car) áspero y enérgico cual los profetas ep el Foi óo e seis censuras contra la corrupción ia costumbres populares y contra la bipocresía recüomaía de las faD ilias sacerdotales que en Juóea óominaban. ejerciendo una especie de caciquismo religioso, el Bautista fué veróafferamente temióo por los hombres ¡nvestiCfos del poner civil. S is preñicaciopes fueron la pesadilla constante 6 el tetrarca f eroóes Antipas, hombre óe turbada conciencia y 5 e violentas pasiones, pero que por conservar su cargo se veía forzado á humillarse ante los procónsules y gobernadores romanos. La humildad, la continencia, el ayuno, el amor á los pobres y todas las virtudes que trece siglos más tarde habían de dar perfume á la mística y delicada azucena de Asís, poseyólas primero que nadie el ÜPÍo silvestre óe Judea, Gra un hombre sencillo, amante de la naturaleza, de luengas barbas y ardientes ojos; peregrinaba por Palestina sin zurrón ni callado, malamente cubierto con una pie! de camello. S S iíanle lo i desheredados y temblábanle los ricos. Le amaban los sencillos de corazón y le odiaban los refinados y sabihondos. Sus palabras, como de hombre criado en la aspereza del campo, eran duras á los oídos óe cortesanos afeminados y óe mujercillas hechas al lujo. Ni ellos ni ellas sabían ver el espíritu óe caridad y de amor a! prójimo que tales frases dictaba.