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a ciencia üpiversal é infusa, h vtftencta para lo porvenir y toftas las virtuoes 5 e la sabiduría úívína que en Jesucristo íesóe r? Íno babíao Oe mostrarse, coD asombro óe los eruditos y pcíaoíescos t octorcs óe la Iglesia behrea, veose como esbozabas en el profeta Daoiel y maníFiéstanse ya, cüar óo csfe D tenía aún noce años, en el sabido juicio y proFuní a sentencia que pronLinció O contra los ños viejos que trataron ttt inF map con sus calumniáis á la casta Susana, Aparece en tal ocasión iJanitl, bt ün bí bia e aparecer Jesucristo cuando óispi! taba con los doctores bierosolimitanos en el templo, como el representante ócl jtricio claro de una inteligencia poderosa y no contaminada por los resabios adquirióos en la escuela ni por los dogmas mal aprendióos 6 e memoria. Juzga sin prevenciones, humanamente, dando oídos al sentimiento, y acierta. n á s adelante, siendo ya un hombre, tiende la vista por e! mundo y predice la formación de los cuatro grandes imptrios caldeo, medopersa, griego y romano, y sus decadencias sucesivas; augura la venida del Hesías y las persecuciones de la Iglesia, y en visiones magníficas acierta á entrever épocas doradas en que la humanidad, derrocando las tiranías orientales, adore la libertad y la practique y la erija en ley. Gn sus visiones proféticas hay ese delicioso tono de confianza y de candor que caracteriza á todos los grandes creyentes y á todos los grandes inventores Daniel es B Sii -i, ün alma joven, y siempre, siempre, tras de sus palabras traslucimos al niño, pues según el proverbio, los niños son los que dicen las verdades. 1 espíritu de renovación que representa la idea cristiana, en las palabras de Daniel aparece con todo vigor. encárnase en este profeta el sentid miento de la eterna juventud del espíritu, de su frescura inmarcesible. Por eso la profecía de Daniel es letra muerta para las almas desecadas por el ru ti nanismo sectario. Profeta joven, á los jóvenes habla: no han de entenderle los decrépitos ní los desengañados. Rombre de corazón sano, á los corazones sapos se dirige. Inútil es que intenten explicársele los corazones endurecidos ó secos.