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Job y car a más bonoa y firme raíz óel seDtimiento cristiano, como qaiera que todas las cosas bcimapas óe arraigarj e ¡j el ñolor, y que erjtre dolores nacemos y mopimos, üaijto la Ley aotigua b ibía íicbo antes de Job era aúo fuijóamento escaso para una religión ntieva como e! (Cristianismo. 61 espíritu nuevo qae Job representa, en medio óel sensualismo oriental, impone por necesióad la creencia en la otra vida y ei los premios y castigos ültramcindí oos Job, rico, feliz, padre de numerosa y florida prole, pierde en un día todos los bienes de la tierra; con ellos pierde la salut) y ve su robusto cuerpo plagado de pústulas horribles. Can sólo no pierde la confianza en Dios. Argúyenle satánicamente sus amigos diciéndole que Dios le ba querido castigar eo e! mundo, porque en el mundo castiga ó premia á los bombres según sus obras. Job, en medio de SUS espantosas angustias, replica con energía; ba examinado su conciencia, y encontrándola pura y viéndose afligido por todos los males de la tierra, deduce filosófícamenfe que en otro mundo le darán la pecompensa debida, y que los bienes de éste son despreciables por lo perecederos. So este raciocinio de Job está el germen óel (Cristianismo y de su más pura esencia, del ascetismo. Después vinieron os maestros en Teología; ninguno ganó más hombres para la fe que Job el idumeo, el maestro de los dolores bumanos.