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Los demásacuerdos también faeron tomados por aclamación. El grandioso salón de juntas, cuya fotografía insertamos, estaba lleao, viéndose en los escaños algunas señoras, que faeron galantemente agasajadas con ramos de flores por ios individtios del Consejo. Los accioaÍBtas no escasearon sus elogios para el alto personal del Banco, y sobre todo para los subgobernadores Sres. Fariña y Morales y el secretario Sr. Miranda, á quienes hemos retratado en el salón- des pacho del gobernador, en torno de cierta histórica y artística mesa que servía para los Consejos de ministros en tiempos del Sr. D. Fernando VIL En el momento en que estas líneas se escriben, la cuestión está aún por resolver, y a firme actitud de los consejeros del Banco, reforzada ahora grandemente por la aquiescencia unánime de los accionistas, influye en el ánimo de los hombres políticos, á muchos de los cuales acobardan las posibles consecuencias de un desacuerdo entre los partidos gobernantes y el Banco, de quien tantas veces se hace necesario echar mano. En estos días ha de darse por terminada y resuelta la lucha, en nuestro país inaudita y extraña, entre el poder gubernamental y la más sólida potencia económica que en nuestro país existe. UDÍSIMO golpe han llevado los imperialistas ingleses con la derrota y prisión del general lord Methuen y de sus fuerzas, en las orillas del río Va, al, cerca de Taaibosch. La alegría producida en España y en la mayor parte de Europa por este suceso, no debemos achacarla tanto á la odiosidad que desde tiempo inmemorial existe en todas las naciones contra Inglaterra, cuanto al anhelo dominante en todos los corazones honrados de que al fin y al cabo triunfen la razón y la justicia de un pueblo cuyo heroísmo y cuyo amor á la independencia apenas tienen ejemplos comparables en la historia de la humanidad. Aparte esto, el general Methuen derrotado, herido y prisionero ahora, y antes vencido también en el río Modder y en Maggersfontein, no inspira, si se ha de decir verdad, tan profunda antipatía como su jefe el sanguinario sirdar Kitchener, responsable de tantos asesinatos y de tanta inútil crueldad. R M... EL SENEBAL BOEB 3. H. DELAREY EL GENERAL INGLES LORD M E T H U E N Lord Methuen, que estaba indicado para sustituir á Kitchener, y á quien ahora atacan despiadadamente sus compatriotas, es, como suele suceder, un general que intenta suplir con el arrojo y la valentía personal las deficiencias de una táctica impulsiva y poco científica. Methuen, como diríamos aquí, es un general de corazonadas, pero con escasa suerte. Si no hubiera sido un valiente, no le hubieran cogido prisionero. A Kitchener no le cogerán, porque es. hombre frío é impávido y sabe que los generales no deben andar en medio de las balas. El vencedor de Methuen (por segunda vez, pues tanibién le venció en Maggersfontein) es un boer valiente y sagacísimo, el general Delarey, á quien eonocén sus paisanos por el intraducibie sobrenombre de Ohm Koos, como llamaban Ohm Fiet al desgraciado y heroico Cronje. Delarey es hombre maduro, pero no viejo, de fisonomía simpática y franca. Si cuando acabe la guerra narrase sus campañas, podría escribir un Manual del perfecto guerrillero que darla envidia á nuestros D. Juan Díaz Martín el Empecinado y D. Tomás Zumalacárregui.