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en el mes de Agosto y prepararse para asistir á las corridas de toros famosas por su rumbo y tronío, es donde se trata de levantar la nueva ciudad. Hay allí unas marismas rocosas que, defendidas por baluartes y malecones y terraplenadas couvenientemente, llegarán á formar una extensísima superficie de terreno bien nivelada y plana, sobre la cual los bilbaínos piensan que caigan como llovidas del cielo las enormes manzanas de casas de la nueva ciudad. Así como la vida de la vieja Bilbao se concentra en la ría, ó sea en el puerto interior, donde no pueden atracar buques de gran caJado, la vida de Bilbao la nueva se concentrará en el puerto exterior, que puede albergar las escuadras más poderosas y formidables. La forma de la ciudad, segán acusa el plano que reproducimos, será aproximadamente la de un inmenso bacalao, simbolismo verdaderamente apetitoso, pues se trata de un bacalao á la vizcaína, cuya cola mirará á Portugalete y la parte ancha al puerto. Esta parte ancha la ocuparán edificios que se han de ceder al Estado para que en ellos establezca la capitanía del puerto, aduana y demás oficinas y servicios administrativos. El centro de ella formará una gran plaza circular de 100 metros dé diámetro, bautizada ya antes de nacer con el título de Plaza de Vasconia, y en medio de ésta se alzará un monumento cuyo asunto aún no se ha pensado, pero que bien pudiera representar el heroísmo del pueblo bilbaíno en los dos Sitios. Delante de la plaza, y mirando al mar, se construirá un palacio para casino, balneario, teatro y todo lo demás que se tercie, coronado por una cúpula de 50 metros de altura, que ya son metros. 1 3 f 1 Wí r L 1 f I- í I 4 V i A V E N I D A DE VIZCAYA Saliendo de la plaza hacia ¡a invicta villa se encontrará, como la espina dorsal del bacalao en cuestión, una grandiosa calle central, la Avenida de Vizcaya, de 700 metros de larga por 30 de ancha, eje de la ciudad en proyecto; y las dos líneas exteriores del plano las formarán: la Avenida de Álava, por la parte de tierra, y la Avenida de Guipúzcoa por el lado de la ría y del puerto, ambas de 780 metros de longitud por 20 de anchura. Cortarán estas tres líneas nueve calles transversales, cuyos nombres aún no se han decidido. La edificación habrá de hacerse con la más absoluta simetría, obedeciendo todas las casas al mismo plan arquitectónico y monumeñtal, y de su futuro aspecto puede juzgarse por nuestros grabados. Todo será amplio, lujoso, limpio, y hasta se asegura que se elaborarán unas Ordenanzas municipales ad hoc, y que serán cumplidas, si bien esto último nos parecería ya infinitamente más maravilloso que la ciudad nueva. Por último, para que se vea hasta qué punto llega la previsión de los proyectistas bilbaínos, los habitantes de la nueva ciudad desecharán por imitiles el impermeable y el paraguas, que constituyen parte integrante de todo bilbaíno. La nueva Bilbao tendrá porches ó soportales en todas sus calles, y así podrán librarse sus vecinosdel terrible martirio áel sirimiri ó chaparrón crónico de que en la rica ciudad se disfruta un día sí y otro tafnbién hasta que los bilbaínos, á fuerza de dinero y de audacia, acaben por expulsar á las nubes y suprimir el sirimiri. Que todo podría ser. W. B.