Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
KXv I v í K a O H D I S P R J L Z PE X Ü A Ó O ADR 1. Heliodoro, el hijo de la señora Antonia, apostó á que se disfrazaba este Carnaval con tal arte, que ni su misma madre le conocería. 2. Efeetivamenle; apenas salió á la calle disfrazado, y gracias á un pequeño defecto físico que afea un tanto su persona, todo el mundo le decia: ¡Adiós, Heliodorol iQue te diviertas mncho, Heliodorol T al pobre Joven no le dejaban tiempo ni para preguntar f ¿Me conoces? H. Al llegar a l a plaza de Anión Martín, un tabernero muy amigo suyo (no de Antón Martín, sino de Heliodoro) comenzó á dar á éste una guasa demasiado sabrosa. i. Cargóse el hijo de la señora Antonia, y olvidándose de que debía al tabernero varias copas y de que el industrial llevaba un roten magnífico, le empezó á faltar de obra. 5. Los palos y los bofetones no tenían fin, llevando siempre el infeliz Heliodoro la mejor parte, pues el tabernero, á fuerza de despachar chicos, tenía unos puños capaces de poblar el cementerio del Este. El público se arremolinaba en torno de los combatientes, exclamando algunos guasones: ¡Dalel que no se diga! fuerte, HeliodoroU Acudió, aunque tarde, la pareja, y 6. Los guardias. -üeñora, Antonia, aquí tiene usted á. su hijo. La señora Antonia. ¡Qué ha de ser eso mi hijo! Heliodoro (triunfalmente) ¿No lo decía yo? ¡Ni mi madre me conoce!