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doctor Fausto al revés, un joven envejecido Fué el dolor mi Meflstófeles; por eso le busco por eso le hostigo en plena vida cuando ee retuerce como un condenado Y yo sé, me lo han dicho muchos, que esa infame prosigue su torpe serie de aventuras amorosas. Qne mueha 8 auroras la han sorprendido en el fango de la calle, al lado de su amante de ocasión ella desvergonzada, él ebrio -Yo los he visto, padre Blas- -exclamó febrilmente Maurita; -lera ellal ¡era ella! Los he visto esta mañana al dirigirme al templo. El coche se detuvo. -Ya hemos llegado- -murmuró el guardia. ¡Abajo todo el mundo! Apeóse como sin gana Mefistófelee, y en seguida lo hizo Maurita. -I Ene, ene, enél- -gritó una voz robusta, mientras un cuerpo más robusto aún y muy abierto de brazos caía sobre la infeliz. ¡La sefiorita entre guardias y arhtesl- -Nacha- -murmuró Maurita, -sostenme me muero. r i j r j r i- i. á Z PlEá- i JJKW. S r ifi sl Mí ÍBSL WtW Hí i 3 MBf r -rtfWJfc F l l f H H fli i. IfgSm m h j eff t d t t h i t f jpBCj I H H A Sfey- yff M f f l P w í f f f i ¡S -TÍ! T- JM HBIBHL aa -VVJ. I. J Cogióla en brazos la vizcaína como si fuese una nifia, y la entró presurosa en la taberna pidiendo á gritos ¡agua! ¡vinagre! Meflstófeles, conducido á la presencia del tabernero, exclamaba dignamente: ¡Bueno, pues sí, soy el Huesosl y á mucha Y el doctor Fausto, inclinándose pensativo ante un frasco colosal lleno de moras en aguardiente, murmuraba, recordando sin duda aqueHas trágicas historias suyas: ¡No hay dolor que le iguale! J o s i DE ROUEE j- iíiÉ fi BíS afc i i S BEi 9 HB 9 HH V i í S i j S f B B T- Á THfc F B H B i WLA B jg M t r- i fl BiQ j í v l- K KÍJ Jj V t H H H y ¡P J i. B H H P íi P i imposible! jTú, la doncella modelo, la nifia virtuosa, mi hija de con fesión! -Sí, sí, padreBlas. AcabodeescapardelamisenilileiCM, pafiía. ¡Qué horror! La taberna, los guardias, la- niáHcaras siniestras! ¡Él, 4 L, borracho! ¡Qué vergüenzai IVio le quiero mucho ¿Me he vuelto loca? Ahora indino no sé qué es lo que digo ¿Me perdonará usted? -Calma, Maurita, calma. Las cosas que me cuentas son W IV AMOS, hija mía! ¡Eso que me dices es V K sMsí -VüsSl IwP -V í Jiii flí fe. i. K afs? f l t l S! S t S I a de Maurita, ehiülabaderodillí, nteelgólieoco ftjoiiariodelp iireBlai. Hondaasit t ii eHtipbalm D. lm I jSdL; 2 SxiraStS a í r, X? 2 o -T o d o lo que merefieres- siguiódiciendoelpadreBlas- tiene más carácter de cosa sofiadaquedecosasuce-